Antes de viajar al Congreso Mundial de Medicina Estética en Mónaco, la Dra. Florencia Sartori alertó sobre desigualdades en salud, el impacto del estrés y los riesgos de hábitos cada vez más naturalizados.

Crónica completa
En la antesala de su participación en el Congreso Mundial de Medicina Estética en Mónaco, la Dra. Florencia Sartori dejó definiciones que exceden lo estético y ponen el foco en una problemática de fondo: la salud atravesada por desigualdades, hábitos nocivos y falta de perspectiva de género.
Consultada por el periodista —“¿Qué es lo que más te atrae del congreso?”—, la especialista marcó el rumbo de la medicina actual:
“Mucho tiene que ver con la longevidad sana, con los hábitos, con la medicina regenerativa”.

Lejos de limitarse a lo superficial, sostuvo que el abordaje moderno debe ser integral y preventivo:
“No es solo pinchar y que quede linda la cara, sino evaluar la prevención a futuro”.
En ese contexto, explicó también la construcción de su equipo médico —“¿Cómo hacés con el armado de tu equipo?”—, basado en la especialización:

“Uno tiene que especializarse en una cosa… lo mismo en medicina estética”.

Pero la entrevista tomó un tono más profundo al abordar la realidad social y económica —“¿Cómo venís llevando este proceso?”—. Allí, Sartori expuso una de las tensiones más marcadas de su práctica:
“En cardiología yo tengo pacientes que me dicen: o como o me compro el medicamento”.
Ese contraste entre distintas realidades la obliga, según explicó, a ejercer la medicina con una mirada más humana:
“Yo vivo en los dos mundos… y eso te obliga a ser realista y empático”.

Mujeres y salud: una desigualdad silenciosa
Uno de los puntos más contundentes de su exposición, que también desarrolló en una charla en la UCAMI, fue la falta de estudios centrados en mujeres.
Ante la consulta —“¿Ves desigualdad ahí también?”—, fue categórica:
“Los estudios… se hacen en base a hombres, no a mujeres”.
La consecuencia de esta brecha impacta directamente en la mortalidad:
“La mujer no consulta porque cree que todo va a estar bien… cuando consulta, el daño ya es mayor”.
Factores como el estrés, la sobrecarga de responsabilidades y la postergación de la salud personal agravan este escenario, incrementando el riesgo cardiovascular.

Vapeo y cigarrillo: un hábito que preocupa
En otro tramo de la entrevista, el periodista introdujo un tema cada vez más presente —“¿Viste el tema del vaper?”—. La respuesta de Sartori fue contundente y sin matices:
“Es lo mismo… le estás dando nicotina al organismo”.
La médica explicó que el vapeo no representa una alternativa segura al cigarrillo, ya que mantiene la dependencia a la nicotina:
“Si dejás el cigarrillo y empezás con el vaper, es lo mismo”.

Además, advirtió sobre un fenómeno creciente:
“Me llama la atención que hoy las mujeres usan más el vaper que el hombre”.
Desde el punto de vista cardiovascular, el impacto es aún más preocupante en mujeres:
“Una mujer que fuma tiene más predisposición a hacer infarto que un hombre de la misma edad”.
El mensaje fue claro y directo: abandonar el hábito es la única solución real.
⸻
Cierre
Entre los avances que se debatirán en Europa y la realidad cotidiana de sus pacientes, la Dra. Sartori deja una advertencia que interpela: la medicina del presente exige prevención, evidencia con perspectiva de género y una mirada consciente sobre los hábitos que, silenciosamente, pueden poner en riesgo la vida.





