(Por Jorge Kurrle – C6Digital) La crisis del comercio en Misiones ya no se explica solo con ventas flojas o persianas bajas. Se siente en el pulso cotidiano de los negocios, en los currículums que se acumulan, en los comerciantes que ajustan precios al límite para no desaparecer y en una frontera que, lejos de ser una oportunidad, muchas veces termina funcionando como una aspiradora de consumo, empleo y recaudación. En ese escenario, Alexis Jerushalmi, comerciante posadeño y propietario de Nobleza, decidió poner en discusión algo más que un diagnóstico: llevó a la mesa una propuesta concreta para intentar darle una respuesta a las asimetrías con Paraguay y Brasil.

En diálogo con Jorge Kurrle por C6Digital, Jerushalmi describió con crudeza el momento que atraviesa el sector comercial, en especial el rubro textil, al que ubicó entre los primeros en sentir el golpe cuando la economía se enfría. El empresario habló de cierres de locales, de negocios golpeados, de familias enteras afectadas por la caída del consumo y de un clima cada vez más sombrío entre quienes sostienen pequeñas y medianas empresas. En ese marco dejó una frase que resumió el nivel de alarma que, según dijo, ya atraviesa al sector:

“La problemática que tenemos hoy es grave. Es muy grave”.
Jerushalmi fue todavía más lejos al comparar el presente con uno de los momentos más duros que atravesó la actividad económica en los últimos años.
“Estamos viviendo una pandemia económica. Esto es peor que la pandemia”, afirmó, al remarcar que ahora el deterioro no llega en medio de una cuarentena o una parálisis forzada, sino en una aparente normalidad en la que cada vez cuesta más vender, sostener estructura y conservar empleos.
“Estamos viviendo una pandemia económica. Esto es peor que la pandemia”
También advirtió sobre el impacto humano detrás de cada cierre:
“Es triste escuchar: ‘últimos días, vamos a cerrar’. Hay familias detrás de todo eso”.

Sin embargo, el punto más fuerte de la entrevista no quedó atrapado en la queja. A lo largo de la charla con Kurrle, Jerushalmi explicó que viene trabajando desde hace meses en un proyecto propio pensado para la realidad misionera. La iniciativa apunta a crear un esquema formal para que las PyMEs de la provincia puedan comprar productos al por mayor en Paraguay —y eventualmente también en Brasil— y venderlos legalmente en sus comercios dentro de Misiones.

El objetivo, según explicó, es ordenar una práctica que hoy existe de hecho, pero mayormente por fuera del circuito formal.
La idea, según detalló, es que puedan acceder a ese mecanismo empresas empadronadas, con requisitos concretos: antigüedad mínima, inscripción en ARCA, Rentas y municipios, además de actividad real y comprobable. No está pensado para consumidor final ni para aventuras improvisadas, sino para pequeñas y medianas empresas que ya están funcionando y necesitan herramientas para competir en una provincia donde la frontera corre con reglas muy distintas a las del resto del país.

Jerushalmi lo sintetizó con una definición que se volvió el corazón de su propuesta: “Es formalizar lo que ya existe”. ¿Qué significa eso? Que, en vez de seguir permitiendo que el dinero se vaya por circuitos informales o directamente al exterior sin dejar beneficios en la economía local, ese flujo pueda incorporarse a un esquema legal, controlado y trazable.
Para el comerciante, hoy la plata se fuga hacia Paraguay o Brasil y en ese camino ni Nación, ni la provincia, ni los municipios logran capturar recaudación. En cambio, si esa mercadería entra en un circuito formal para ser revendida acá, genera IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, Ganancias y actividad económica dentro del territorio misionero.

Durante la entrevista, Kurrle fue ordenando el núcleo económico de la propuesta y marcó el problema de fondo: Misiones no enfrenta solo una crisis nacional de consumo, sino además una fuga permanente de recursos por su condición fronteriza. En esa línea, Jerushalmi sostuvo que la provincia no puede seguir siendo tratada igual que cualquier otra jurisdicción del país. Remarcó que Misiones tiene una condición territorial singular, rodeada por Paraguay y Brasil, con dos mercados externos que condicionan todos los días la dinámica comercial local. “Nosotros somos una provincia diferente”, planteó, al señalar que no puede aplicarse la misma receta que en distritos del interior sin frontera activa.
“Nosotros somos una provincia diferente”
La propuesta incluye rubros diversos. Jerushalmi mencionó pintura, bazar, autopartes, cubiertas, electrodomésticos y tecnología, entre otros, como ejemplos de sectores en los que hoy la diferencia de precios empuja al consumidor a cruzar la frontera. La intención, dijo, es que esos productos puedan encontrarse también en Misiones a valores más competitivos, con garantía, factura y respaldo local. No se trataría de eliminar el cruce fronterizo, sino de equilibrar la cancha para que el consumidor no se vea obligado a salir. Ahí apareció otra de sus frases más potentes:
“Que el consumidor misionero tenga la opción de ir a comprar a Paraguay o a Brasil, pero no la necesidad”.
Ese punto fue central en el intercambio con Kurrle. Porque Jerushalmi no plantea prohibiciones ni cierres. Al contrario: reconoce que el movimiento de frontera seguirá existiendo. Lo que propone es “cortar el camino”, reducir la distancia entre el precio local y el externo, y transformar parte de ese consumo que hoy se escapa en una venta formal hecha dentro de la provincia. Es, en su visión, una salida pragmática para dejar de resignar todo. “Legalizar lo que ya existe”, insistió, como una forma de convertir una debilidad estructural en una herramienta económica a favor de Misiones.

Jerushalmi también explicó que su idea no surge de una improvisación. Contó que estudió antecedentes y observó casos en otras regiones con problemáticas parecidas. Mencionó, por ejemplo, el tratamiento diferencial que tiene Baja California en México por su cercanía con Estados Unidos, y citó además el caso de Ceuta y Melilla, ciudades españolas en el norte de África que reciben esquemas especiales para poder competir en un contexto fronterizo complejo. Desde esa comparación, sostuvo que la situación de Misiones también podría ameritar herramientas específicas, en lugar de seguir atada a un régimen uniforme que no contempla la particularidad de vivir y producir al lado de dos mercados mucho más baratos.
En el plano legal, Jerushalmi afirmó que su proyecto también se apoya en artículos de la Constitución Nacional que, según dijo, abren la posibilidad de discutir acuerdos o esquemas específicos vinculados con la actividad comercial fronteriza. En la charla, explicó que ya viene trabajando sobre esa base y dejó en claro que no imagina una aduana paralela ni un sistema desordenado, sino una prueba piloto que deberá ser pulida en una mesa técnica con Nación, provincia, cámaras empresarias y sectores involucrados. El comerciante no negó que la aplicación sea compleja, pero insistió en que la gravedad del momento obliga a pensar soluciones de fondo.
Kurrle, en su rol periodístico, también llevó la discusión hacia otro punto sensible: el impacto general de la caída de la actividad sobre la coparticipación y la recaudación. Jerushalmi coincidió en que no se trata solamente de la plata que se va a Paraguay o Brasil, sino también de la pérdida de recursos que genera el cierre de empresas y la caída de la economía formal en todo el país. En ese marco, sostuvo que Misiones enfrenta un doble problema: la crisis nacional y la asimetría fronteriza. Y justamente por eso, dijo, necesita respuestas propias.
No se trata solamente de la plata que se va a Paraguay o Brasil, sino también de la pérdida de recursos que genera el cierre de empresas y la caída de la economía formal en todo el país.

Sobre el cierre de la entrevista, el comerciante contó que ya habló por teléfono con dirigentes del sector, entre ellos Federico Panozzo (presidente de la Cámara de Comercio de Posadas), con la intención de empezar a institucionalizar la propuesta y darle forma. Para Jerushalmi, la discusión no debería quedar atrapada en una grieta partidaria. “Esto no tiene que tener un partido político ni una bandera política”, afirmó. Y enseguida reforzó la idea de que el problema ya no admite mezquindades ni egos. “Tenemos que juntarnos entre todos, cooperar entre todos, porque esto es grave”.

“Esto no tiene que tener un partido político ni una bandera política”
La advertencia final fue, quizás, la más dura de toda la entrevista. Jerushalmi sostuvo que el tiempo para esperar una recuperación espontánea se terminó. Que la provincia no puede darse el lujo de seguir perdiendo tejido comercial, empleo y competitividad mientras se demora una salida. “Si esto sigue así, en 12 meses vamos a ir a una provincia fantasma”, lanzó, con una crudeza que buscó sacudir tanto al sector privado como al Estado.
“Si esto sigue así, en 12 meses vamos a ir a una provincia fantasma”
La nota dejó así algo más que una postal de crisis. Dejó una idea en construcción, nacida desde el mostrador, desde la experiencia cotidiana de un comerciante que conoce el impacto de la frontera y que eligió transformar esa presión en una propuesta. En tiempos donde abundan los diagnósticos, Jerushalmi intentó correr el eje: pasar de la asimetría como condena a la asimetría como problema a resolver con herramientas nuevas, pensadas desde Misiones y para Misiones.
Puntos clave del proyecto
• Crear un Programa Piloto de Abastecimiento Fronterizo Formal para PyMEs de Misiones.
• Dar una respuesta a la asimetría de precios con Paraguay y Brasil, que hoy golpea al comercio local.
• Apunta a rubros con grandes brechas, como indumentaria, bazar, ferretería, pinturas y repuestos.
• Busca que parte de las compras que hoy se fugan se transformen en ventas formales dentro de Misiones.
• El esquema sería limitado, controlado, trazable y fiscalizable.
• Solo podrían participar comercios y PyMEs formalmente inscriptos en ARCA, Rentas y municipios.
• No incluye a consumidores finales ni a operadores informales.
• El proyecto aclara que no crea una aduana provincial ni invade facultades nacionales.
• La Nación mantendría el control del ingreso y la Provincia fiscalizaría el destino comercial en Misiones.
• El objetivo final es sostener empleo, mejorar competitividad y aumentar la actividad formal y la recaudación.





