Ante el incremento del índice de peligrosidad de incendios que afecta a diversos puntos de la provincia, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Misiones, a través de la Dirección de Políticas Estudiantiles, reimpulsa su campaña de concientización y prevención. Esta iniciativa, fruto de un trabajo articulado iniciado en 2023 junto a los Bomberos de la Policía de Misiones y el Ministerio de Gobierno, busca dotar a la comunidad educativa de herramientas concretas para enfrentar la emergencia ígnea.
El programa se apoya en un conjunto de materiales didácticos diseñados específicamente para abordar dos frentes críticos: los incendios forestales y los domiciliarios. Mediante un lenguaje claro, guías en formato PDF y una serie de videos disponibles en el canal de YouTube Estudiantes Misioneros, se busca que el conocimiento técnico de los especialistas llegue de manera sencilla a las aulas y, desde allí, a cada hogar misionero.
El Ministro de Educación, Ramiro Aranda, ha manifestado su firme respaldo a estas acciones, enfatizando la importancia de fortalecer el trabajo territorial y la articulación entre los organismos de seguridad y las áreas de gobierno para garantizar que el mensaje de prevención llegue a cada rincón de la provincia.
Héctor Centurión, referente de Educación Ambiental, remarcó la importancia de la anticipación: “La información a tiempo salva vidas y también protege nuestra biodiversidad. Por eso insistimos en hábitos simples: no prender fuego, no arrojar colillas, y avisar de inmediato al 911 ante cualquier indicio”.
Por su parte, la directora de Políticas Estudiantiles, Emilia Lunge, destacó el rol protagónico de los jóvenes: “Los y las estudiantes se convierten en multiplicadores de cuidado; lo aprenden en la escuela y lo llevan a su familia, a su barrio, a su comunidad. Ese efecto cadena es el corazón de estas guías y videos”.
Las guías de incendios forestales recuerdan medidas concretas: no encender fuego de ningún tipo y considerar que la quema de basura o similares es ilegal. También advierten sobre conductas de riesgo frecuentes: no arrojar colillas encendidas y no dejar latas ni botellas en zonas naturales, ya que pueden generar el llamado “efecto lupa” y desencadenar fuego.
Además, se recuerda un criterio importante para actividades rurales: el uso del fuego como herramienta de limpieza debe estar autorizado por la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial.
Si se detecta un foco, la guía plantea dos pasos básicos y directos: alejarse del área y dar aviso al 911 (o pedir a un adulto que lo haga).
En cuanto a incendios domiciliarios, el material insiste en acciones de prevención cotidiana: no dejar artefactos eléctricos conectados, no sobrecargar enchufes, y no desatender elementos que producen calor (como planchas, hornos eléctricos o cocina). También recomienda revisar pérdidas de gas, mantener alejados productos inflamables de fuentes de calor y realizar, en lo posible, mantenimiento periódico de la red eléctrica del hogar.
Y ante un incendio, el mensaje es contundente: salvar la vida antes que las pertenencias. Se indica desalojar inmediatamente, llamar al 911 y avisar a vecinos para que estén alertas o evacuen si es necesario. La guía también advierte: si el incendio se desata en una vivienda sin ocupantes, no intentar ingresar porque el oxígeno puede avivar las llamas, y no intentar rescatar objetos: lo material se recupera; la vida, no.
Las guías y videos continúan disponibles para ser trabajados en aulas, centros de estudiantes y espacios comunitarios. En días de riesgo elevado, la prevención es el primer cortafuego: una decisión a tiempo puede evitar pérdidas irreparables.




