Redacción C6Digital- Por Jorge Kurrle
Desde que Javier Milei llegó a la Presidencia en diciembre de 2023, el precio de la nafta dejó de ser apenas una discusión local para convertirse en una postal del nuevo esquema económico: menos intervención, quita de subsidios y liberación gradual de valores. En Misiones, esa transformación se ve con claridad en el surtidor.
Si se toma como referencia la nafta súper, en diciembre de 2023 el litro se pagaba $485, mientras que en el relevamiento más reciente disponible para Misiones aparece en $2.141. Eso implica que, desde el inicio de la actual gestión nacional hasta hoy, el combustible acumuló una suba de $1.656 por litro, equivalente a un salto del 341,4%.

Pero el dato que más ruido hace es el que mide el precio en moneda dura. En aquellos días, con un dólar vendedor del Banco Nación de $828,20 al cierre de diciembre de 2023, ese litro de súper equivalía a USD 0,59. Hoy, con el dólar vendedor del Nación en $1.410, el mismo litro en Misiones representa USD 1,52. Traducido: la nafta no solo subió en pesos; también se encareció fuerte en dólares, con una diferencia de USD 0,93 por litro, es decir un alza del 159,3%.
La comparación no es menor porque, a fines de 2023, varias cámaras empresarias y referentes del sector insistían en que el combustible argentino estaba atrasado y que un litro debía acercarse al valor internacional de un dólar. Ese argumento fue parte del clima de época con el que arrancó la nueva administración, que desde el primer día dejó en claro su postura: menos subsidios, menos controles y precios más alineados con la lógica de mercado. En esa dirección avanzó buena parte de la política energética del Gobierno, que defendió la idea de sincerar tarifas y valores relativos. 
Sin embargo, el propio mercado terminó mostrando sus tensiones. En medio de la volatilidad internacional del petróleo, YPF anunció a partir del 1 de abril una estabilización de precios por 45 días, una decisión presentada por la petrolera como un “amortiguador” para evitar un impacto más brusco en los surtidores. La medida, además, terminó funcionando como referencia para el resto de las marcas, en un país donde la petrolera de mayoría estatal sigue marcando el pulso del mercado de combustibles.
Ahí aparece la gran paradoja del momento. El Gobierno sostiene que no debe haber subsidios ni distorsiones, y que los precios tienen que encontrar su nivel real. Pero al mismo tiempo, la principal petrolera del país aplica un congelamiento temporal para moderar el impacto y ordenar al resto del sistema. Es decir: mientras el discurso oficial empuja la liberalización, la práctica todavía necesita mecanismos de contención para evitar otro salto que golpee de lleno al consumo. 
En ese marco, la respuesta a la pregunta es concreta: desde que asumió Milei, la nafta súper en Misiones subió $1.656 por litro. Y en términos de dólares, pasó de USD 0,59 a USD 1,52, quedando incluso por encima de aquel umbral del “litro a un dólar” que el sector empresario usaba como referencia a fines de 2023. Hoy, el surtidor ya no discute si había atraso: discute hasta dónde puede seguir subiendo sin volver a chocar con la realidad del bolsillo. 




