La concejal libertaria de Posadas María Elena Fernández encendió una fuerte indignación en el sector foresto–industrial misionero, uno de los más golpeados por la recesión, la caída del empleo, el cierre de aserraderos y la apertura irrestricta de importaciones.
Un forestal cruzó a Hartfield y le pidió que reclame a la Nación bajar el IVA para poder competir
Las expresiones, publicadas por la edil como comentario de una publicación periodística en Facebook, surgieron en el marco de un debate público donde el ingeniero forestal Nicolás Ocampo reclamó al diputado nacional Diego Hartfield que gestione medidas concretas para aliviar la crisis de la industria misionera: baja del IVA, reducción de costos energéticos y de combustibles, y algún tipo de regulación frente al aluvión de importaciones.
Lejos de responder con argumentos técnicos o productivos, Fernández optó por una descalificación directa y generalizada contra todo el sector. “40 años fueron subsidiados y beneficiados con créditos fiscales por ley 25.080 y lloran. No fue suficiente regalarle 40 años para que sean rentables”, escribió la concejal. En otro comentario, profundizó el tono: “500 pymes dudo. Mano de obra esclava sí creo”. Y cerró con una acusación aún más agresiva: “Unos pocos vivos se enriquecieron y quieren seguir con su fiesta”.

No se sabe si la concejal escribió estas descalificaciones personalmente o si tiene encargados de redes sociales que lo hacen pero los comentarios agraviantes partieron de su cuenta personal. Lo irónico es que su partido, La Libertad Avanza, tiene una referente del sector forestal que fue electa diputada nacional. Se trata de Maura Gruber, quien fue segunda en la lista detrás del extenista Diego Hartfield.
Las frases de Fernández cayeron como una bomba en una actividad que atraviesa uno de sus peores momentos históricos. Si bien ninguno todavía se pronunció, entre los grupos de forestales circuló la captura de pantalla con la publicación de la mujer.
La industria forestal misionera enfrenta hoy caída de ventas, pérdida de competitividad frente a productos importados, tarifas energéticas en alza, costos logísticos elevados y una presión impositiva que no distingue entre grandes grupos y pequeñas pymes familiares del interior.
El planteo original de Ocampo apuntaba justamente a eso: la falta de “igualdad de condiciones” para competir. Misiones es una provincia de frontera, con competencia directa de Paraguay y Brasil, costos internos mucho más altos y ahora, además, importaciones abiertas que ingresan sin contemplar el impacto sobre el empleo local. “Todos quieren competir, pero en igualdad de condiciones”, fue el eje de su reclamo.
Las respuestas de la concejal libertaria, sin embargo, borraron de un plumazo esa complejidad. Al hablar de “mano de obra esclava” y de “fiesta” empresarial, Fernández colocó en el mismo casillero a miles de pymes forestales, aserraderos y cooperativas que hoy apenas sobreviven, muchas de ellas reduciendo turnos, suspendiendo personal o directamente cerrando sus puertas.
En el sector recuerdan que la Ley 25.080 de promoción forestal, lejos de ser un “regalo”, fue una herramienta para impulsar inversiones de largo plazo en una actividad donde los ciclos productivos se miden en décadas. Aun así, la norma nunca logró blindar al sector frente a las crisis macroeconómicas, la volatilidad cambiaria ni la falta de políticas industriales sostenidas.
Las palabras de Fernández no solo generaron malestar por su contenido, sino también por quién las emite. Como concejal de la capital provincial, sus dichos fueron leídos como una expresión política que desprecia al entramado productivo misionero y a los miles de trabajadores que dependen directa o indirectamente de la foresto–industria.
En un contexto de recesión nacional, derrumbe del consumo, despidos en cadena y cierre de fábricas, el debate sobre cómo sostener la producción local aparece atravesado por una grieta cada vez más profunda. Para los forestales misioneros, las declaraciones de la concejal no fueron una opinión aislada: fueron un ataque directo a un sector que hoy pelea por no desaparecer.
La polémica se suma así a una zaga de cruces públicos que reflejan un clima social cada vez más tenso, donde la crisis económica no solo golpea al empleo y a la producción, sino también al respeto por quienes todavía intentan producir, invertir y dar trabajo en Misiones. (Fuente: Misiones Opina)





