Redacción C6Digital / Jorge Kurrle
En un contexto económico adverso y con una fuerte retracción de los aportes nacionales, el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, volvió a poner el foco en una idea central: sostener la presencia del Estado allí donde más se lo necesita. Lo hizo al remarcar que Misiones atraviesa las mismas dificultades que el resto del país, pero con la obligación de administrar sus recursos “casi quirúrgicamente” para cubrir áreas sensibles como salud, seguridad y educación.
La definición no fue casual. Pérez describió una provincia obligada a priorizar, a seleccionar con precisión dónde poner cada peso y cómo responder a una demanda social que crece en medio de la crisis. En ese escenario, reivindicó el trabajo cotidiano de la Policía y de todo el aparato estatal que, aun sin grandes anuncios ni cifras espectaculares, sostiene tareas esenciales, previene hechos y, muchas veces, salva vidas.
Consultado sobre la inversión realizada en el lugar, el ministro evitó detenerse en un número puntual, pero sí dejó en claro cuál es la lógica de gestión: primero poner en funcionamiento, equipar y luego garantizar los recursos para mantener operativa cada estructura. Esa mirada, más práctica que discursiva, se enlaza con otra de sus observaciones más fuertes: el corte de la obra pública nacional y el deterioro visible de la infraestructura, al punto de mencionar que en la ruta 14 “hay más pozo que ruta”.
A partir de ahí, Pérez trazó una línea política y social. Dijo que, frente a este presente complejo, la única salida posible es colectiva. “Unidos y juntos”, insistió, como una forma de contraponer la empatía y el esfuerzo común frente al avance del individualismo. En esa misma línea, recordó que la Policía forma parte de la propia sociedad y que detrás de cada conflicto que llega a una dependencia hay personas concretas, familias concretas, necesidades concretas.
La crónica deja así una postal nítida del mensaje oficial: menos recursos no puede significar menos Estado. Por el contrario, para Pérez, el desafío pasa por afinar la gestión, sostener la cercanía con los vecinos y reforzar una respuesta pública que, aun en tiempos de ajuste, no se corra de los lugares donde más se la reclama.




