Ante la falta de acuerdos en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y en medio de una crisis que ya golpea de lleno al corazón productivo de Misiones, el Gobierno provincial decidió intervenir con una convocatoria amplia a todos los actores del sector.
La cita será el jueves 23 de abril, a las 10:30, en la Sala de Situación del Ministerio del Agro y la Producción, en Posadas, donde se buscará abrir una mesa de diálogo para discutir el precio de la hoja verde y tratar de acercar posiciones entre industrias, cooperativas, productores y secaderos.
La decisión no es menor. Llega en un momento en que la actividad yerbatera sigue atrapada en un escenario de incertidumbre, sin valores de referencia acordados y con un mercado tensionado por la desregulación nacional que, desde fines de 2023, alteró de manera profunda el funcionamiento del sector. Frente a ese vacío, la Provincia resolvió asumir un rol más activo y ponerse al frente de una instancia de mediación institucional.
La Provincia resolvió asumir un rol más activo y ponerse al frente de una instancia de mediación institucional.
El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, explicó que la intención oficial es generar condiciones para que la cadena pueda volver a sentarse a discutir en un mismo ámbito.
“La provincia asume la responsabilidad de generar ámbitos de diálogo y trabajo conjunto para que la cadena yerbatera pueda encontrar puntos de acuerdo en un contexto complejo, poniendo al Estado provincial al servicio del sector y poder darle más previsibilidad”, sostuvo.
La misma línea marcó el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, quien remarcó que la convocatoria apunta a construir consensos reales con todos los eslabones involucrados. Según expresó, el objetivo es que las decisiones puedan discutirse con todos los actores sentados en la misma mesa, en un intento por descomprimir un conflicto que se arrastra desde hace meses y que todavía no encuentra salida.
La crisis yerbatera, en rigor, no nació ahora. Se profundizó a fines de 2023, cuando la desregulación impulsada por el Gobierno nacional rompió el esquema de acuerdos que, con tensiones y diferencias, había funcionado durante años en el ámbito del INYM. Desde entonces, los productores comenzaron a denunciar una caída sostenida del precio de la hoja verde, al mismo tiempo que crecían los costos de producción. Esa combinación encendió protestas, reclamos y pedidos de intervención para frenar el deterioro.
La crisis yerbatera, en rigor, no nació ahora.
En ese recorrido también quedaron descartadas algunas alternativas que el sector esperaba al menos debatir, como la implementación de una “pizarra de precios”, que fue rechazada dentro del propio INYM con el argumento de que podía generar distorsiones. Lejos de calmar la situación, esa negativa profundizó el malestar y dejó a la cadena yerbatera sin una herramienta clara para ordenar el mercado.
Lo que está en juego, además, excede largamente a los productores. La yerba mate no es una actividad más dentro de la economía misionera: es uno de sus motores históricos, con peso directo en el empleo, la circulación de dinero, la recaudación y la vida comercial de numerosas localidades del interior. Por eso, cuando la actividad se frena o pierde rentabilidad, el impacto no queda en la chacra, sino que se derrama sobre buena parte del entramado económico provincial.
La yerba mate no es una actividad más dentro de la economía misionera: es uno de sus motores históricos, con peso directo en el empleo
Ese fue justamente uno de los puntos planteados en la última reunión que mantuvo el gobernador Hugo Passalacqua con referentes de la cadena yerbatera. Allí se expuso que la crisis actual ya no afecta sólo a la producción primaria, sino al conjunto del sistema económico regional. En pueblos y ciudades donde la yerba mueve buena parte de la actividad, la caída de ingresos empieza a sentirse con fuerza.
En pueblos y ciudades donde la yerba mueve buena parte de la actividad, la caída de ingresos empieza a sentirse con fuerza
En ese contexto, la convocatoria del Gobierno provincial aparece como un intento por recuperar iniciativa frente a un conflicto que el INYM no logró encauzar. No hay garantías de acuerdo, pero sí una señal política clara: Misiones busca volver a reunir a todos los sectores para evitar que la crisis siga profundizándose en una de las economías más emblemáticas de la provincia.




