La alimentación cumple un rol central en los estados de ánimo y en los cuadros de depresión y ansiedad, según explicó la licenciada en Nutrición Natalia Geisser en Cadena de Noticias. Durante la entrevista, la profesional sostuvo que lo que se consume a diario influye directamente en el funcionamiento del organismo y en la regulación emocional, y remarcó que determinados patrones alimentarios pueden profundizar síntomas como la ansiedad, la tristeza persistente y la falta de energía.
En ese marco, Geisser señaló que uno de los principales factores a revisar es el consumo de productos ultraprocesados. “Hay alimentos específicos que hay que sacar, como los azúcares y las harinas refinadas”, afirmó, y explicó que estos productos generan desregulación metabólica y emocional, especialmente en personas que atraviesan cuadros de depresión o ansiedad.

La nutricionista indicó que el azúcar no aporta beneficios nutricionales y produce un efecto transitorio. “El azúcar es una caloría vacía, no sirve para nada”, expresó, y agregó que el placer que genera es breve.
La sensación dura apenas unos segundos y después desaparece, por eso se vuelve adictivo”

Otro de los ejes abordados fue la relación entre el intestino y la salud mental. Geisser explicó que el sistema digestivo cumple un rol clave en la regulación emocional. “El intestino es nuestro segundo cerebro y es quien maneja las emociones y la ansiedad”, sostuvo, y señaló que los desequilibrios en la flora intestinal pueden aumentar la necesidad de consumir alimentos dulces de manera frecuente.

En relación a esto, la profesional advirtió que los ultraprocesados afectan directamente la microbiota intestinal.
La flora intestinal se daña consumiendo azúcares simples, harinas refinadas y poca fibra”

Al tiempo, remarcó la importancia de incorporar alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales para favorecer su equilibrio.
Finalmente, Geisser remarcó que una alimentación basada en alimentos reales es parte del cuidado integral de la salud mental. “No debemos consumir productos que vengan en paquetes, hay que ir por alimentos reales”, concluyó, y señaló que estos cambios deben sostenerse junto con hábitos como la actividad física, la hidratación y la organización de las comidas.




