La presidenta de la comisión barrial, Rosi Smorseñuk, y la vecina Emilia Villar alzaron la voz frente a la ola de robos en la zona de Posadas. Apuntan al abandono de un predio baldío, critican la inacción judicial tras meses de expedientes frenados y advierten: «Un día de estos va a pasar una desgracia».

La tranquilidad en la Chacra 245 de Posadas es cosa del pasado. Lo que antes era un barrio de vecinos trabajadores hoy se convirtió en un escenario de paranoia constante, donde las rejas, los candados y los alambrados ya no alcanzan para frenar los reiterados hechos de delincuencia.
Frente a esta crítica realidad, la presidenta de la Comisión Barrial, Rosi Smorseñuk, junto a la vecina del sector Emilia Villar, expresaron su profunda indignación por la desprotección institucional que padecen, la burocracia interminable y el peligro constante al que están expuestas decenas de familias.

«Un refugio para los amigos de lo ajeno»
El punto focal del reclamo apunta directamente a un terreno baldío ubicado frente al barrio, contiguo a un área de asentamientos. Según explican las referentes barriales, el predio es utilizado por los delincuentes como vía de escape y aguantadero tras cometer los robos.
«Estamos en guardia todo el día. Los delincuentes entran al barrio, roban y salen corriendo hacia ese terreno. Una vez que se meten ahí, ¿qué podemos hacer nosotros? Lo usan como refugio» — Rosi Smorseñuk, presidenta de la Comisión Barrial.

Rosi Smorseñuk, presidenta de la Comisión Barrial.
A pesar de haber concretado múltiples reuniones con funcionarios del Foro de Seguridad, jefes policiales, representantes del Ministerio del Gobierno y la Defensoría del Pueblo, las soluciones no llegan.

Las vecinas aseguran estar atrapadas en un idas y vueltas burocrático:
Paseo burocrático: «Nos hacen ir hasta las oficinas de Santa Catalina a cada rato porque siempre falta agregar algo a la nota. Nos tienen de acá para allá todo el tiempo», recriminó Smorseñuk.
Freno judicial: La solicitud formal para la limpieza y desmalezamiento del terreno se encuentra en el despacho de la Jueza Gross. «Lleva como dos o tres meses en sus manos y el pedido no avanza. Preguntamos a quién encubren, porque mientras tanto nosotros pagamos impuestos a la Municipalidad para que despejen la zona y nada cambia», denunció.
Modus operandi: robos por los techos y vecinos heridos
El nivel de audacia de los sospechosos ha ido en aumento en los últimos meses. Las vecinas describen un clima de asedio permanente donde los delincuentes ya «no tienen vergüenza» e ingresan a las viviendas a plena luz del día o durante la madrugada trepando muros y caminados por las chapas.
«Los vecinos, sobre todo de esta calle, viven con miedo. Tienen rejas en toda la vuelta y deben estar con las puertas bajo llave dentro de sus propias casas. Aún así, fuerzan las aberturas o caminan por los techos» — Emilia Villar, vecina de la Chacra 245.
La gravedad de la situación ya cobró daños irreparables en el sustento diario de familias trabajadoras y lesiones físicas en los habitantes que intentan defender su patrimonio:

Víctima / Caso Consecuencia del Hecho
Trabajadora textil
Le robaron su máquina de coser (su único medio de vida). Al ser descubierto, el delincuente la arrojó a la fuga y el equipo quedó destruido.
Vecino damnificado
Salió a perseguir al ladrón que saltó el cerco de su vivienda. Durante la corrida, el vecino sufrió una grave caída con severa lesión en la rodilla.
Adultos mayores
Señoras que viven solas permanecen completamente confinadas en sus hogares por temor a represalias o ingresos violentos.

Un llamado de auxilio urgente
El reclamo de la Chacra 245 trasciende la simple limpieza de un predio; es un pedido desesperado de presencia estatal efectiva antes de que la violencia escala a un punto sin retorno.
«Acá hay muchas señoras solas y vecinos que están con miedo todo el tiempo. Estamos todos encerrados en nuestras casas e igual nos roban. Un día va a pasar una desgracia en este barrio», sentenció Villar.

Emilia Villar, vecina de la Chacra 245




