En el acto central por el 9 de Julio, el gobernador de Misiones analizó los miedos colectivos de 1816 y la firmeza de San Martín y Belgrano para romper los esquemas coloniales. Ante una plaza colmada, llamó a la sociedad actual a recuperar ese coraje histórico para defender la soberanía del pensamiento: «Debemos ser dueños de nuestras propias acciones».

La localidad de Cerro Corá fue este jueves el epicentro de la conmemoración provincial por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia de 1816. Ante una nutrida concurrencia que incluyó delegaciones escolares, fuerzas de seguridad, legisladores y jefes comunales de la región, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, encabezó el acto central y brindó un discurso de fuerte contenido histórico, centrado en el coraje necesario para fundar una nación y sostenerla en el tiempo.
Acompañado por el intendente anfitrión, Diego Pedrozo —a quien definió como un «gran compañero de trabajo y amigazo»—, el mandatario provincial rescató los pormenores del proceso revolucionario y trazó un paralelismo directo entre las encrucijadas de la historia y los desafíos de la sociedad actual.
El miedo a dar vuelta la página y el surgimiento de los próceres
Durante su alocución, Passalacqua se remontó a los antecedentes de la Revolución de Mayo y del Congreso de Tucumán para explicar que la libertad no nació de forma espontánea, sino de un proceso durísimo, cargado de debates y, fundamentalmente, de miedos colectivos. Romper con una estructura imperial que daba «protección» a la sociedad de la época no era una decisión sencilla.
«Fue un proceso duro, muy duro, muy difícil. Y sobre todo con muchos miedos, muchísimos miedos. Cambiar un esquema, dar vuelta la página, no es fácil para una sociedad. Por eso, son momentos para valientes, como lo fueron aquellos cabildantes de 1810 y los congresistas de 1816», enfatizó el mandatario en su discurso.
En esa línea de coraje civil y militar, Passalacqua relató con tono docente la célebre intervención del general José de San Martín para destrabar las dudas de los diputados en Tucumán, quienes pasaban los meses sumidos en la indecisión mientras las tropas realistas acechaban las fronteras.

«San Martín se fue enojado en su caballo hasta Tucumán, llamó afuera al fraile Justo Santa María de Oro y le dijo: ‘Tienen 24 horas. Yo me tengo que ir con la declaración en la mano’. Él sabía que no podía liberar América si su propio pueblo no era libre», narró. Destacó que esa valentía exigió agregar al texto la cláusula que blindaba la soberanía ante «toda otra potencia extranjera», frenando las intenciones de quienes pretendían entregarse al dominio de Inglaterra por temor a España.
La rebeldía de Misiones y la crítica al centralismo porteño
El gobernador también reivindicó con orgullo el espíritu indómito de la tierra colorada al recordar la poco difundida Constituyente de Concepción del Uruguay de 1815, un año antes de la cita en el norte argentino.
«Misiones mandó diputados encabezados por el segundo de Andrés Guacurarí y, bajo una carpa inmensa frente al río Uruguay, declararon la independencia un año antes que en Tucumán. ¡Tan rebeldes y valientes somos los misioneros!», exclamó ante el aplauso de los presentes.
Asimismo, contrastó esa audacia de los pueblos del interior con las históricas trabas del puerto:
«Artigas les dijo a sus diputados rechazados en la Asamblea del XIII: ‘No se preocupen, Buenos Aires solo da amarguras’. Y lo vuelvo a repetir hoy, queridos cerrocoreños:
Buenos Aires siempre da amarguras. Piensa en ella, no en las provincias. Y esto no es de ahora, estoy hablando de 1813″, fustigó el mandatario en un claro mensaje de vigencia federal.

Convocatoria a la soberanía del pensamiento en tiempos difíciles
Llevando el hecho histórico a la realidad cotidiana de la provincia, el titular del Ejecutivo misionero convocó a los ciudadanos a emular el valor de los congresistas de Tucumán mediante la tolerancia, el respeto por las opiniones disímiles y la paz social, en un contexto nacional al que calificó como «un momento muy angustiante y difícil para la República».
«Pensemos como pensemos, no hace falta pelearse. Ni siquiera en la mesa familiar», enfatizó. «Discutir de política está mal, cambiar opiniones políticas está muy bien. Discutir y pelearse está horrible. Usar el látigo, el dedo, la dureza o la descalificación está mal; defender las posiciones de uno con pasión está muy bien. Así se construye hoy la patria. Si no sabemos construirla así, gente, no hagamos más actos», sentenció de manera tajante.

Finalmente, Passalacqua renovó el compromiso de la gestión provincial con el bienestar de los habitantes de la provincia: «Si hay algo que podemos hacer desde acá, es tratar de hacerles un poco más fácil la vida cada día. Si no cumplimos eso, ahí está la urna», concluyó, deseando un feliz Día de la Independencia y agradeciendo el afecto de la comunidad de Cerro Corá.
(Video: CANAL 9 NORTE MISIONERO)




