Con la participación de más de 400 emprendedores de distintos puntos de Misiones, la feria Manos Productivas volvió a reunir este domingo a productores, artesanos y pequeños comerciantes en el cuarto tramo de la Costanera de Posadas. La propuesta, impulsada por la Municipalidad, no solo permitió exhibir una amplia variedad de productos, sino que también puso de manifiesto el crecimiento del emprendedurismo como alternativa laboral frente al contexto económico actual. Si bien varios expositores coincidieron en que las ventas fueron moderadas debido al clima y a la situación económica, destacaron el valor del espacio para generar contactos, dar visibilidad a sus marcas y fortalecer sus proyectos.
La tercera edición del año de la feria fue organizada por el programa Manos Productivas, dependiente de la Dirección de Modernización y Desarrollo de la Municipalidad de Posadas.
La responsable del programa, Mirta Báez, celebró la convocatoria y destacó que participaron emprendedores de toda la provincia. «Estamos contando otra vez con emprendedores de toda la provincia, que están vendiendo sus cosas. Lo bueno es que, a pesar del día frío y nublado, hay mucha gente caminando y visitando los stands», señaló.
Además, remarcó que el emprendedurismo continúa creciendo en los barrios de la capital provincial. Según explicó, durante los recorridos realizados por distintos sectores de Posadas observaron que cada vez son más las familias que desarrollan algún emprendimiento, una realidad que vinculó con la situación económica que atraviesa el país.
Una plataforma para vender todo el año
Báez también destacó el funcionamiento de la plataforma digital de Manos Productivas, creada para que los emprendedores puedan comercializar sus productos de manera gratuita durante todo el año.
Según explicó, la herramienta ya muestra resultados positivos, ya que algunos emprendedores concretan ventas hacia distintas provincias del país e incluso realizan envíos al exterior, ampliando así las posibilidades de comercialización más allá de las ferias presenciales.
Los emprendedores valoran el espacio, aunque las ventas fueron desiguales
Entre los participantes estuvo Claudia González, quien exhibió artesanías elaboradas con mostacillas y participó por cuarta vez en la feria. Si bien comentó que en esta oportunidad las ventas no fueron las esperadas, destacó la buena organización del evento y el valor que tiene para establecer contactos con potenciales clientes y otros emprendedores.
Una visión similar expresó Claudia Muena, dedicada a la elaboración de productos en crochet. Consideró que la feria beneficia a quienes emprenden porque ofrece un espacio bien organizado para mostrar sus trabajos, aunque reconoció que el movimiento comercial se vio afectado por el contexto económico. También observó que los rubros con mayor demanda fueron los alimentos y la ropa usada.
Desde Garupá llegó Cristina Gravinsky, quien ofreció plantas ornamentales. Para ella, la organización volvió a ser uno de los puntos fuertes del evento, aunque consideró que la menor afluencia de público estuvo relacionada tanto con las bajas temperaturas como con el tiempo nublado.
En contraste, uno de los puestos con mayor movimiento fue el de la marca Chornis, dedicada a la confección de accesorios para mascotas. Su responsable, Carolina Bergmann, explicó que obtuvo muy buenos resultados en ventas y lo atribuyó a la trayectoria de la marca, que este año celebra quince años de trabajo y ya cuenta con una clientela consolidada.
La feria volvió a consolidarse como un espacio de encuentro para el emprendedurismo misionero, ofreciendo una oportunidad para que cientos de pequeños productores exhiban sus creaciones, amplíen su red de contactos y fortalezcan sus proyectos, aun en un escenario económico desafiante.




