El Gobierno nacional profundizó este lunes su política de desregulación económica con la derogación de 16 resoluciones del área económica, una decisión que impacta directamente en el funcionamiento del consumo interno, la industria y el comercio. La medida forma parte del proceso de revisión normativa impulsado por el Ministerio de Economía, que apunta a reducir regulaciones consideradas obsoletas o superpuestas.
Según se informó oficialmente, las resoluciones eliminadas formaban parte de un entramado normativo que en algunos casos había quedado desactualizado o vinculado a programas ya dados de baja, pero que aún generaban obligaciones administrativas para empresas y actores del sector productivo.
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo es avanzar hacia un esquema más simple, con menos carga burocrática y mayor previsibilidad para la actividad económica. En ese sentido, remarcaron que la eliminación de estas normas busca facilitar el funcionamiento del mercado interno y agilizar procesos vinculados a la producción y el comercio.
La decisión incluye la revisión de disposiciones que regulaban distintos aspectos del circuito económico, entre ellos requisitos de información, controles administrativos y normativas asociadas a programas que ya no están vigentes. Con esta medida, el Gobierno apunta a reducir duplicaciones normativas y concentrar la regulación en criterios considerados esenciales.
En paralelo, la estrategia oficial se enmarca dentro de un esquema más amplio de reformas orientadas a la liberalización de mercados y la reducción de intervenciones estatales en la economía, una línea que viene siendo impulsada desde el inicio de la gestión.
La derogación de estas 16 resoluciones se suma a otras medidas recientes de simplificación normativa, en un contexto donde el Gobierno busca acelerar cambios estructurales en el sistema económico y administrativo del país.




