En el marco del Día del Periodista, el espacio escolar QuiroNews, del Instituto Horacio Quiroga, realizó una entrevista especial al periodista Jorge Carlos Kurrle, en una propuesta impulsada por los docentes Walter Horianski y Micaela Rivera, con la participación de las estudiantes Ivanna Cheroki y Ana Caraballo . La actividad permitió acercar a los alumnos al oficio periodístico desde un lugar ameno, curioso y profundamente educativo.

La entrevista comenzó con una presentación cálida y con una pregunta clave para abrir la charla:
—¿Qué fue lo que te llevó a elegir el periodismo?
Kurrle contó que su camino hacia la comunicación no fue lineal. Primero estudió Ciencias Económicas, luego pasó por un seminario en Córdoba y allí, casi sin buscarlo, encontró una radio. En sus tiempos libres comenzó haciendo control técnico y fue en ese contacto con el micrófono, la técnica y la relación social donde empezó a despertar su vocación.

—¿Qué es lo más apasionante de ser periodista?, preguntaron las estudiantes.
La respuesta fue directa: “La relación con la gente”. Para Kurrle, el periodismo encuentra su verdadero sentido cuando logra conectar con el público y cuando la palabra sirve para ayudar. “Si no cumplo eso en el día, me parece que es un día perdido”, expresó, marcando una definición muy personal de su manera de ejercer la profesión.
En otro tramo de la charla, las estudiantes quisieron saber cuáles son las habilidades fundamentales para ser periodista.

—¿Qué habilidades considerás que son fundamentales para poder ejercer esta profesión?
Kurrle destacó la importancia de preguntar, tener soltura y estar siempre atento al ritmo de la información. Explicó que la noticia no se detiene: cuando una información ya fue publicada, inmediatamente hay que pensar en la próxima. Con una frase gráfica, definió ese ritmo como “una picadora de carne”, porque obliga a estar permanentemente buscando datos, historias y nuevos enfoques.
Uno de los momentos más recordados de la entrevista llegó cuando relató sus primeros pasos como movilero. Contó que, siendo operador técnico, soñaba con salir a la calle a hacer notas. En sus tiempos libres tomaba un grabador de cassette y buscaba entrevistas por iniciativa propia. Hasta que un día, casi de improviso, le pidieron cubrir la llegada de un gobernador al aeropuerto.
Dijo que sabía manejar, aunque nunca había manejado en Posadas. El auto se le apagó varias veces en el camino, llegó nervioso y, al llegar, descubrió que no había otros periodistas. Quedó solo frente al gobernador.

—¿Sentís que fue suerte lo que te pasó?, le preguntaron.
Kurrle respondió que no. Para él, no fue suerte, sino el resultado de estar siempre cerca, escuchar, observar y aprender. Aunque todavía no se sentía completamente preparado, el haber estado durante años en el ambiente de los medios le permitió resolver la situación. Aquella nota terminó siendo tapa de diario y se transformó en una puerta de entrada a su etapa como movilero.
La charla también tuvo lugar para el humor y los cambios en la forma de comunicar.

—¿Tuviste alguna experiencia divertida o algún momento en el que te reíste dentro del periodismo?
Kurrle explicó que el periodismo evolucionó mucho. Recordó que antes la presentación de noticias era más formal: la postura, la mirada a cámara, la ropa y hasta la forma de mover las manos estaban muy marcadas. Hoy, con las redes sociales y los nuevos formatos, la comunicación se volvió más cercana y descontracturada. Contó que años atrás usaba traje y corbata, mientras que ahora puede salir al aire con remera, gorra o de una manera mucho más natural.
Pero también hubo espacio para hablar de los momentos difíciles.

—¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera?
El periodista reconoció que tener un medio propio implica afrontar muchos desafíos. No se trata solo de estar frente a cámara o generar contenidos: también hay que vender, administrar, pagar y sostener una estructura. Las crisis económicas, dijo, siempre hicieron ruido en distintas etapas, pero también enseñaron a adaptarse y seguir adelante.

Hacia el final, las estudiantes le pidieron un consejo para los jóvenes que quieren comunicar mejor.
—¿Qué consejo les darías a los chicos de hoy para transmitir mejor?
Kurrle fue claro: ser naturales, genuinos y coherentes. Remarcó que cada persona debe encontrar su propia forma de comunicar y sostener una línea. También advirtió que no todo es fama, dinero, likes o cantidad de vistas. Para él, la pasión debe estar primero; lo demás puede llegar con el tiempo, entre momentos buenos y otros más difíciles.

El cierre tuvo un tono emotivo cuando le preguntaron :
—¿Por qué es importante seguir festejando el Día del Periodista?
Kurrle respondió con una palabra: memoria. Recordó a Mariano Moreno y la creación de La Gaceta de Buenos Aires, el 7 de junio de 1810, como una fecha que invita a volver a las bases del oficio. Habló de responsabilidad, de fidelidad con la gente y de la importancia de ejercer la palabra con criterio propio.

La entrevista finalizó con regalos preparados por los estudiantes y un clima de gratitud compartida. Fue una jornada donde el periodismo dejó de ser solo una profesión para convertirse en una experiencia de aprendizaje. Porque en cada pregunta de Ivanna Cheroki y Ana Caraballo, acompañadas por los docentes Walter Horianski y Micaela Rivera, quedó claro que la curiosidad también educa, forma y abre caminos.
Una charla sencilla, cercana y valiosa, donde el mensaje principal fue contundente: el periodismo no consiste únicamente en contar lo que pasa, sino en estar presente, preguntar con honestidad y construir un vínculo responsable con la sociedad.




