Las proyecciones privadas anticipan que la inflación de mayo podría ubicarse cerca del 2% mensual, un dato que marcaría una desaceleración respecto de meses anteriores. Sin embargo, especialistas advierten que la baja de los precios no alcanza para confirmar una recuperación económica sostenida, ya que continúan las dificultades en el consumo, la actividad y el poder adquisitivo.
Según distintas consultoras, durante mayo hubo una menor presión inflacionaria en algunos sectores gracias a la estabilidad cambiaria y al freno del consumo. Aun así, rubros sensibles como alimentos y bebidas continuaron registrando aumentos, especialmente en carnes, verduras y productos básicos. En ese contexto, economistas remarcan que muchas familias siguen sintiendo el impacto de los precios altos en gastos cotidianos.
El Gobierno atribuye la desaceleración inflacionaria al ajuste fiscal, la reducción de la emisión monetaria y el control del gasto público. No obstante, analistas privados sostienen que parte de la baja también está vinculada a la caída de la actividad económica y al menor nivel de consumo registrado en distintos sectores durante los últimos meses.
En paralelo, los mercados financieros mostraron cierta mejora con una baja del riesgo país y una recuperación de acciones y bonos argentinos. Sin embargo, especialistas advierten que todavía existe incertidumbre sobre la capacidad de la economía para sostener el crecimiento y mejorar los ingresos reales de la población.
Aunque la inflación muestra señales de desaceleración, consultoras privadas consideran que el escenario sigue siendo frágil y que los próximos meses serán clave para determinar si la estabilidad de precios puede mantenerse sin profundizar el impacto sobre la actividad económica y el consumo interno.
(Fuente: Infobae)




