Por Redacción C6Digital
La historia de Valeria Andrusyzsyn expone una trama que combina confianza, pérdida económica, dolor personal y una larga espera judicial. Hace cinco años, denunció por estafa a una pareja que formaba parte de su círculo de amistad. Recién ahora, tras la detención de Liliana Espeche y la exposición pública del caso que también involucra a Carlos “Charlie” Heppner, su causa comenzó a mostrar señales concretas de avance.
En diálogo con C6Digital, Valeria contó que su denuncia se remonta al año 2020, pero que durante todo este tiempo la causa permaneció prácticamente paralizada. Según relató, los acusados ni siquiera habían sido imputados formalmente por el delito de estafa y figuraban como “testigos sospechosos”. Esta semana, después de cinco años, el fiscal pidió la elevación a juicio oral y público.
Después de cinco años de estar la causa parada en el juzgado, recién esta semana el fiscal pidió elevar mi causa a juicio”, expresó Valeria, al remarcar que ahora esperan la resolución del juez de instrucción para saber si finalmente el expediente llegará a debate oral.
El origen de la maniobra, según su testimonio, estuvo marcado por un vínculo de confianza. Valeria aseguró que una de las personas involucradas era su amiga íntima y sabía que ella tenía ahorros destinados a construir su casa. A partir de esa cercanía, le habrían ofrecido participar en supuestas inversiones que prometían importantes ganancias mensuales.

Primero le hablaron de una inversión en dólares. Después, de una operatoria en Posadas, presentada como una suerte de “banco virtual” integrado por personas de alto poder económico. La explicación siempre era difusa: no podían revelar nombres, pero le garantizaban que la inversión era segura. La garantía, en los hechos, era la amistad.
Al principio, la operatoria parecía funcionar. Valeria entregaba dinero y recibía intereses. Esa devolución inicial reforzó la confianza y llevó a que también sus padres se sumaran. “Iban a la casa de mis papás, les convencían de hacer la inversión”, contó. Pero con el paso del tiempo comenzaron las demoras, las excusas, los bloqueos de WhatsApp y finalmente la desaparición de los acusados.

La damnificada indicó que el monto pendiente ronda los 9.500 dólares, aunque aclaró que inicialmente la suma fue mayor, ya que una parte fue devuelta mediante pagos parciales o supuestos intereses. “Se quedaron con parte del capital”, resumió. También sostuvo que conservó audios, grabaciones y distintos elementos que, según afirmó, le permitieron sostener la denuncia.
Más allá del perjuicio económico, Valeria remarcó que el golpe más profundo fue emocional. La estafa, dijo, no vino de desconocidos, sino de personas que entraban a su casa, que conocían a su familia y que formaban parte de su vida cotidiana. “Necesito que se haga justicia por el daño, por el dolor de la amistad, por un montón de cosas”, afirmó.
También reconoció que durante mucho tiempo le costó hablar del tema por vergüenza. “Te da mucha vergüenza decirlo, porque encima te preguntan cómo le diste plata a tu amiga”, señaló. En ese sentido, explicó que muchas víctimas no denuncian de inmediato porque sienten culpa o temor a ser juzgadas, aun cuando fueron engañadas mediante una relación de confianza.

La detención de Espeche y la repercusión del caso Heppner reactivaron su expectativa. Para Valeria, su expediente puede convertirse en un antecedente importante para otras personas que ahora denuncian maniobras similares. “Ojalá a las personas que fueron estafadas ahora, mi juicio les sirva como antecedente, que no es un hecho aislado, sino que es un hecho que continuó”, sostuvo.
Ahora la causa queda en manos del juez de instrucción, quien deberá resolver si hace lugar al pedido fiscal y dispone la elevación a juicio oral. Para Valeria, después de cinco años de espera, el avance representa una posibilidad de reparación, aunque admite que recuperar el dinero puede ser difícil.
“Yo siempre decía que había una justicia divina. Cuando vi esto, no podía creer. Sabía que en algún momento iba a pasar”, expresó. Y dejó una frase que resume el trasfondo de su testimonio: “Hay mucho detrás. Fue mucho más que dinero”.




