En una nueva entrega de Espacio Wellness, por las plataformas de C6Digital, Luciana Amado Siry abrió la charla con ese tono cercano que caracteriza al ciclo: saludó a la audiencia de Canal 6, a Posadas y a toda la provincia, y recordó que cada entrevista queda disponible en redes para que el público pueda volver a verla, tomar herramientas y, si el tema le resuena, contactar al profesional invitado.
Esta vez, el protagonista fue el licenciado Alan Kurtz, reciente incorporación al equipo de Espacio Wellness, quien llegó al estudio para hablar de un tema que atraviesa a muchísimas personas: por qué entrenamos, hacemos actividad física, pero muchas veces no vemos los resultados que esperamos en el cuerpo.
Luciana planteó de entrada una inquietud cotidiana: personas que comienzan el gimnasio con entusiasmo, que quieren bajar de peso, tonificar o mejorar su composición corporal, pero que al poco tiempo sienten frustración porque el cambio no llega tan rápido como imaginaban. Kurtz fue directo: el entrenamiento, por sí solo, no alcanza.

Sin una buena alimentación y un plan ordenado de entrenamiento, los objetivos no se van a lograr como uno espera”, explicó.
El profesional remarcó que cada objetivo necesita una estrategia distinta. No es lo mismo buscar bajar de peso, ganar masa muscular o mejorar la definición. En algunos casos se trabaja con déficit calórico; en otros, con superávit y una dieta alta en proteínas. Pero en todos los escenarios hay una palabra clave: planificación.
Luciana intervino con una reflexión muy actual: la fantasía de querer bajar diez kilos en dos meses, como si el cuerpo respondiera con la misma velocidad con la que uno scrollea una pantalla y toca un botón. La conductora insistió en que los hábitos no funcionan así, sino que son una construcción diaria, un trabajo personal que combina entrenamiento, alimentación, disciplina y autoconocimiento.
Alan coincidió y apuntó contra la sobreinformación de las redes sociales. Señaló que allí conviven consejos útiles con dietas extremas o directamente mal planteadas. También advirtió sobre la costumbre de eliminar grupos completos de nutrientes, como las grasas, sin entender que cumplen funciones importantes en el organismo.
“Las grasas tienen una función en el cuerpo: regulan hormonas y ayudan a la absorción de vitaminas. Lo importante es seleccionar las adecuadas para cada objetivo”, indicó.
La charla también se metió en un punto sensible: la relación emocional con la comida. Luciana contó que durante mucho tiempo se identificó con una lógica de “todo o nada”: cuidarse al extremo o abandonar por completo. A partir de esa experiencia, planteó la necesidad de salir de la dieta entendida como castigo y empezar a construir un estilo de vida más amable, más consciente y más sostenible.

Kurtz respondió con una idea central: la disciplina no es rigidez, sino continuidad. Incluso cuando una persona no tiene ganas de entrenar, puede sostener el hábito bajando la intensidad, pero sin abandonar el proceso.
La disciplina tendría que decirte: hoy me toca, me levanto y entreno. Tal vez menos pesado, pero entreno”, sostuvo.
Otro de los ejes fue la búsqueda estética, especialmente en mujeres que llegan al gimnasio con el deseo de “marcar”. Luciana explicó que muchas veces se pretende lograr definición sin entender que primero hay que construir masa muscular. Alan profundizó: para marcar, no alcanza con bajar grasa; el músculo tiene que tener una base previa.
Para marcar, el músculo tiene que mantener su tamaño mientras vamos eliminando grasa. Es un proceso que requiere tiempo y constancia”, señaló.
La conversación derivó luego hacia los estándares irreales que circulan en redes: cuerpos de atletas, competidores o personas que consumen sustancias para acelerar resultados. Luciana marcó la diferencia entre entrenar para verse mejor y entrenar para mejorar la salud, y advirtió que perseguir modelos imposibles solo genera frustración.

Alan fue contundente al hablar de las “salidas rápidas”. Sin recomendar ese camino, advirtió que el uso de sustancias puede traer consecuencias graves para la salud si no existe control médico.
“Todo lo rápido después hay que sostenerlo. Y muchas veces termina siendo un círculo vicioso”, explicó.
En ese punto, Luciana dejó una de las ideas más fuertes del encuentro: lo que se construye despacio, se vuelve más sólido. Comparó el proceso corporal con la construcción de una casa: si las bases son firmes, el resultado se sostiene mejor en el tiempo.
El cierre tuvo un tono práctico y humano. Luciana insistió en que el entrenamiento no debe ser una carga ni un castigo, sino un momento del día pensado para mejorar la calidad de vida. Recomendó buscar espacios donde cada persona se sienta acompañada, cuidada y correctamente guiada, especialmente si tiene lesiones, patologías, poco tiempo o un objetivo puntual.
Alan acompañó esa mirada y destacó la importancia de entrenar con profesionales que corrijan, orienten y adapten cada rutina al caso particular.
El entrenamiento no es un castigo. El entrenamiento es salud”, resumió.
Antes de despedirlo, Luciana contó que Alan se encuentra en Espacio Wellness, con rutinas personalizadas y también con una propuesta online mediante una aplicación web, pensada para quienes quieren entrenar incluso desde sus casas, con videos explicativos y seguimiento.
Así, la nueva entrega de Espacio Wellness en C6Digital dejó una conclusión clara: no hay fórmulas mágicas ni atajos sostenibles. El verdadero cambio aparece cuando el entrenamiento, la alimentación, la paciencia y la disciplina se transforman en parte de una vida más saludable. 




