La situación financiera de los hogares argentinos volvió a deteriorarse en marzo y marcó un dato que preocupa al sistema económico: la morosidad alcanzó niveles récord, los más altos desde 2004, según un informe del sector financiero.
El indicador refleja que cada vez más familias están atrasándose en el pago de préstamos personales, tarjetas de crédito y consumos financiados, en un contexto donde el poder adquisitivo sigue presionado y el costo de vida no da respiro.
El fenómeno no es aislado. La tendencia viene en aumento sostenido y muestra un patrón claro: los ingresos de los hogares no alcanzan para cubrir el nivel de endeudamiento cotidiano, lo que empuja a más personas a caer en mora.
Ante este escenario, el Gobierno analiza medidas para contener el crecimiento del problema y evitar un impacto mayor en el sistema financiero, especialmente en bancos y entidades crediticias.




