En un nuevo envío de Punto de Vista, programa conducido por Sabrina Spinelli y la colaboración de Martín Souza en las plataformas de C6Digital, la doctora Victoria Valdez abordó un tema cada vez más presente en la vida cotidiana: los tratamientos estéticos, la seguridad del paciente y la importancia de ponerse en manos de profesionales capacitados.

La entrevista permitió recorrer, con un tono claro y cercano, una realidad que crece de la mano de las redes sociales y de la búsqueda de verse mejor, pero que también exige responsabilidad médica. Desde el inicio, Spinelli planteó la necesidad de hablar no solo de los resultados, sino también de lo que hay detrás de cada procedimiento: quién lo realiza, dónde se realiza y qué preparación existe para actuar ante una complicación.

Valdez fue directa: el gran desafío de la medicina estética actual no pasa únicamente por las nuevas tendencias del well-aging, los péptidos o los tratamientos regenerativos, sino por la formación profesional y la capacidad de resolver complicaciones.
“Hay intrusismo en la medicina”, advirtió, al remarcar que no cualquier persona está preparada para inyectar rellenos, toxina botulínica o bioestimuladores.
En diálogo con Spinelli, la médica explicó que los pacientes muchas veces se sienten atraídos por imágenes o videos en redes sociales, pero insistió en que la elección del profesional debe hacerse con criterio.
No alcanza con ver una “naricita hermosa” en Instagram: hay que saber si quien realiza el procedimiento es médico, tiene matrícula, formación y protocolos claros.

Uno de los puntos centrales de la charla fue la rinomodelación, un tratamiento muy difundido pero que requiere un profundo conocimiento anatómico. Valdez explicó que, aunque pueda parecer simple desde afuera, una complicación puede ir desde una infección hasta cuadros mucho más graves, como una afectación vascular severa. Aclaró que no se trata de asustar al paciente, sino de informarlo para que tome decisiones responsables.
Una complicación puede ir desde una infección hasta cuadros mucho más graves, como una afectación vascular severa

Spinelli también llevó la conversación hacia las señales de alerta posteriores a un procedimiento. Allí, Valdez remarcó que el paciente debe tener contacto directo con su médico y saber cuándo consultar de inmediato. En su caso, contó que envía videos explicativos con pautas concretas para que cada persona pueda identificar si algo no está bien.
El paciente debe tener contacto directo con su médico y saber cuándo consultar de inmediato

La especialista fue especialmente clara al hablar de las complicaciones vasculares. Explicó que un producto como el ácido hialurónico puede obstruir un vaso sanguíneo, impidiendo la correcta irrigación de una zona. Por eso, señaló que el tiempo de respuesta es clave y que el profesional debe estar entrenado para actuar con rapidez y respaldo científico.
El tiempo de respuesta es clave y el profesional debe estar entrenado para actuar con rapidez y respaldo científico
Durante la entrevista, también se habló de la hialuronidasa, una enzima que permite degradar el ácido hialurónico cuando hay resultados no deseados o complicaciones. Sin embargo, Valdez aclaró que no debe usarse livianamente, porque también puede generar reacciones o afectar tejidos si no se aplica con criterio.
Otro tema abordado fue el aumento de pacientes que llegan con tratamientos realizados por otros profesionales, muchas veces sin saber qué producto se les colocó. En ese sentido, la doctora destacó el valor de la ecografía estética como herramienta para identificar materiales y definir el mejor camino de corrección.
Hay pacientes que llegan con tratamientos realizados por otros profesionales, muchas veces sin saber qué producto se les colocó

Spinelli también se interesó por el llamado “plan anual”, una propuesta que Valdez pensó para ordenar los tratamientos de marzo a diciembre, teniendo en cuenta los objetivos del paciente, su presupuesto y la coherencia médica. La idea es evitar intervenciones aisladas, realizadas por distintos profesionales, sin una estrategia clara.
La médica sostuvo que en medicina estética también hay que saber decir que no. Puso como ejemplo a pacientes jóvenes que buscan tratamientos que no necesitan, o labios finos que no pueden rellenarse de una sola vez porque el resultado puede ser artificial o incluso complicarse.
“Cuanto menos huella estética tengamos, mucho mejor”, planteó.
Sobre la toxina botulínica, Valdez explicó que no se trata de “planchar” el rostro, sino de relajar la musculatura para prevenir arrugas estáticas sin perder naturalidad. También aclaró que pueden existir complicaciones, como la caída del párpado, generalmente vinculadas a errores de técnica o difusión del producto, por lo que las recomendaciones posteriores son fundamentales.

La capacitación permanente fue otro de los ejes de la charla. Valdez contó que participa de congresos, masterclass y entrenamientos prácticos con referentes internacionales, especialmente en el manejo de complicaciones vasculares. Para la especialista, la medicina estética avanza a gran velocidad y exige actualización constante.
La medicina estética avanza a gran velocidad y exige actualización constante.
Hacia el final, la entrevista dejó una idea fuerte: el paciente tiene que saber. En tiempos donde las redes muestran resultados rápidos, promociones tentadoras y cambios inmediatos, Valdez y Spinelli pusieron sobre la mesa la necesidad de recuperar una mirada médica, ética y segura.
Porque verse bien también implica cuidarse. Y en ese camino, la información, la formación profesional y la prudencia siguen siendo las mejores herramientas.
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