La Consultora Zuban Córdoba & Asociados difundió se ya clásico Domingo de Datos basado en un trabajo realizado del 25 de abril al 1ro de mayo, entre 2 mil casos. Técnica de recolección de información: Mixto: 20% Mailing y 80% CAW
ANÁLISIS
Este DDD de mayo llega en un momento bisagra. No porque los números hayan cambiado de forma dramática respecto del mes anterior, sino porque se consolida una tendencia.
Con 64,5% de desaprobación y apenas 34,3% de aprobación, la gestión se estabiliza en niveles que, en perspectiva histórica, configuran una administración con problemas políticos serios a mitad de mandato.
Los datos de este mes reafirman, además, una fractura que el gobierno no logra cerrar: casi el 70% de las mujeres reprueba la gestión libertaria, casi 10 puntos por encima del rechazo masculino. No es un dato coyuntural ni un ruido estadístico; es una señal
Los datos de este mes reafirman, además, una fractura que el gobierno no logra cerrar: casi el 70% de las mujeres reprueba la gestión libertaria, casi 10 puntos por encima del rechazo masculino. No es un dato coyuntural ni un ruido estadístico; es una señal estructural que cualquier estrategia electoral libertaria debe procesar, porque sin recuperar terreno en ese segmento será difícil mover el techo de 2027.
Dentro del propio espacio, la imagen del elenco gubernamental muestra otra paradoja incómoda: quién mejor sale parada es Patricia Bullrich, con una imagen negativa del 55,5%, y no el presidente, cuya imagen negativa llega al 60,6%. El resto de los referentes oficialistas —Karina Milei y Manuel Adorni, que superan el 65% de imagen negativa— acumulan un desgaste que ya no es solo presidencial, sino que se extiende al conjunto del armado político y comunicacional del gobierno.
Pero si hay un hallazgo que condensa el estado de situación, es este: el 71,2% de los argentinos cree que hace falta un cambio de gobierno. En otro contexto político, esa cifra se leería como el obituario de una Equipo ZubanCódoba ¡Muchas gacias! gestión. Aquí aparece, sin embargo, la complejidad del escenario argentino actual: que la mayoría quiera un cambio no significa que sepa quién debería protagonizarlo ni que confíe en alguna alternativa concreta. La demanda de cambio existe; la oferta creíble, todavía no. Hay que analizar también la brecha de género: el 80% de las mujeres está de acuerdo en que debería haber un cambio.
La Argentina de mayo de 2026 es, en definitiva, una sociedad que sabe con mucha más claridad lo que no quiere que lo que quiere. Un gobierno que perdió la iniciativa política y una oposición que todavía no terminó de encontrarse. En ese empate de debilidades, quien primero logre articular una propuesta que combine credibilidad y amplitud tendrá una ventaja que hoy no tiene ningún actor del sistema.





















