(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) En un nuevo bloque de Activa Evolución, con la conducción de Brian Rolandi por las plataformas de C6Digital, la historia deportiva se mezcló con emoción, familia y futuro. Esta vez, los invitados fueron Taleb Galarza, integrante de la Selección Argentina de kickboxing, y su papá y entrenador, Paolo Galarza, quienes compartieron el camino de un niño misionero que, con apenas 7 años, ya representó al país en el Panamericano 2025 disputado en Ciudad de Guatemala.

La entrevista permitió conocer el detrás de escena de un deportista muy joven, pero con una vida profundamente vinculada al kickboxing. Paolo contó que Taleb prácticamente nació dentro de ese mundo: desde bebé acompañó viajes, entrenamientos, torneos internacionales y concentraciones deportivas. “Desde que empezó a caminar ya tiraba golpes”, relató su padre, al recordar que a los 3 años comenzó a entrenar por voluntad propia y a los 5 ya hacía exhibiciones.
“Desde que empezó a caminar ya tiraba golpes”
El recorrido deportivo de Taleb tuvo un punto fuerte cuando, al cumplir la edad reglamentaria, participó de su primer torneo clasificatorio para integrar la Selección Argentina. Ganó, siguió compitiendo y luego llegó la posibilidad de representar al país en el Panamericano infantil. Allí enfrentó a competidores de países con fuerte tradición mundialista como México, Estados Unidos y Canadá, avanzó hasta la final y obtuvo la medalla de plata, tras caer ante un niño de Ecuador.
“Viniendo de una ciudad como Posadas, de una provincia como Misiones, y representando a la Argentina frente a los mejores del continente, para nosotros ya es un orgullo”, expresó Paolo, quien además destacó que la participación de Taleb le permitió conseguir la clasificación al Mundial. Para la familia, el resultado deportivo fue importante, pero más aún lo fue la experiencia humana que vivieron en el proceso.
“Viniendo de una ciudad como Posadas, de una provincia como Misiones, y representando a la Argentina frente a los mejores del continente, para nosotros ya es un orgullo”

Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando Paolo explicó lo que significa acompañar a su hijo como padre y entrenador. “Hoy su sueño pasó a ser mi sueño también”, resumió. Reconoció que en cada competencia también se sufre, porque el kickboxing exige preparación, carácter y fortaleza emocional. Sin embargo, remarcó que Taleb está preparado para afrontar cada desafío dentro del tatami.
“Hoy su sueño pasó a ser mi sueño también”
El Panamericano también dejó aprendizajes familiares. Paolo contó que fue el primer viaje que hizo solo con Taleb, sin la presencia de su mamá, quien habitualmente lo acompaña en entrenamientos, competencias, comidas, tareas y rutinas. Esa ausencia pesó emocionalmente en el niño durante los primeros días. “Fue una acumulación de emociones”, reconoció el entrenador, al señalar que debieron trabajar mucho el aspecto psicológico para que Taleb pudiera sostenerse en competencia y llegar hasta la final.
Brian Rolandi puso el foco en esa mezcla de disciplina y sensibilidad que atraviesa la historia. Taleb, con naturalidad, contó que del kickboxing le gustan los entrenamientos, los viajes, conocer gente de otros países y ver de cerca a grandes campeones. Al hablar de lo que siente cuando compite, resumió todo en pocas palabras: nervios, energía, felicidad, emoción. Todo junto.

También hubo espacio para el costado más cercano y divertido. Taleb mencionó a sus ídolos deportivos, entre ellos competidores argentinos y figuras internacionales del kickboxing. Paolo explicó que algunos de esos referentes pudo conocerlos en torneos y que eso alimenta aún más su motivación. Entre risas, padre e hijo dejaron ver una relación atravesada por el afecto, la exigencia y una complicidad muy especial.
algunos de esos referentes pudo conocerlos en torneos y que eso alimenta aún más su motivación.
La historia de Taleb Galarza muestra que detrás de cada medalla hay mucho más que una competencia: hay familia, viajes, sacrificios, madrugadas, entrenamientos, emociones y sueños compartidos. Desde Misiones, un niño que creció entre guantes, tatamis y selección nacional ya empieza a escribir su propio camino deportivo.

Taleb, junto a su padre




