La detención de Gianfranco Gaspar Núñez, señalado como creador de la plataforma “Argentina Casting”, abrió un frente judicial de alto impacto en varias provincias y dejó a Posadas como uno de los puntos sensibles dentro de la investigación por presunta explotación sexual de mujeres captadas a través de redes sociales. La causa, impulsada por la Justicia federal, sostiene que el acusado habría montado una estructura que operaba bajo una falsa fachada de producción audiovisual para reclutar jóvenes con promesas de dinero rápido, proyección internacional y supuestas oportunidades laborales.
Según la pesquisa, Núñez, de 30 años, utilizaba Instagram y perfiles falsos para contactar a mujeres jóvenes, e incluso menores de edad, a quienes ofrecía pagos cercanos a los 200 dólares por grabar contenido íntimo. El mecanismo, de acuerdo con el expediente, se sostenía en contratos irregulares, promesas de circulación restringida del material y un relato de profesionalización que luego se desmoronaba: los videos terminaban presuntamente comercializados en grupos de Telegram y plataformas abiertas, sin límites territoriales y con fines de monetización masiva.
Posadas, en el mapa de la captación
Uno de los aspectos más delicados del caso es la aparición de Misiones y particularmente de Posadas como parte del circuito de reclutamiento y logística. La investigación detectó que en la capital provincial la red buscaba jóvenes con perfiles asociados al modelaje o la promoción, apuntando a mujeres atravesadas por necesidades económicas o expectativas de crecimiento laboral. Bajo esa maniobra, la organización habría ofrecido trabajos aparentemente legítimos para luego facilitar traslados fuera de la provincia y profundizar situaciones de sometimiento, aislamiento y vulnerabilidad.
Millones en movimiento y pruebas secuestradas
El expediente también describe una operatoria económica de gran escala. Entre enero de 2023 y mayo de 2024, Núñez habría movilizado 119 millones de pesos a través de diez billeteras virtuales a su nombre, una ruta financiera que permitió a los investigadores medir la dimensión del entramado. En allanamientos realizados en Rosario, Buenos Aires y Posadas, la Policía Federal secuestró notebooks, cámaras profesionales, discos rígidos, criptomonedas y más de 150 videos de contenido sexual grabados por el acusado. Hasta ahora hay ocho casos judicializados, aunque la fiscalía sospecha que la cantidad de víctimas podría ser mucho mayor.
En allanamientos realizados en Rosario, Buenos Aires y Posadas, la Policía Federal secuestró notebooks, cámaras profesionales, discos rígidos, criptomonedas y más de 150 videos de contenido sexual grabados por el acusado.
Una estructura que iba más allá de un falso casting
Para los investigadores, no se trataba de maniobras aisladas ni de simples convocatorias engañosas, sino de una organización con roles definidos: captadores digitales, responsables de traslados, operadores logísticos y personas encargadas de quebrar la voluntad de las víctimas en los lugares de destino. En ese esquema, Posadas no sólo habría funcionado como zona de captación, sino también como enclave estratégico por su conectividad y su ubicación regional. Algunas mujeres oriundas de Misiones ya fueron rescatadas y reciben asistencia psicológica y legal, mientras continúan las pericias sobre dispositivos secuestrados en la provincia.
Posadas no sólo habría funcionado como zona de captación, sino también como enclave estratégico por su conectividad y su ubicación regional.
Prisión preventiva y una alerta que queda encendida
El juez Carlos Vera Barros dictó la prisión preventiva por 90 días para Núñez mientras avanza la causa por presunta explotación sexual. La investigación también expuso publicaciones del detenido con contenido misógino y xenófobo, además del uso de identidades falsas como “Liam” o “Elion” para ocultar su rastro. El caso encendió una alarma que excede a esta red puntual: detrás de supuestas agencias, castings o promesas de fama, las redes sociales pueden convertirse en una puerta de entrada para delitos gravísimos. Y en ese mapa, Posadas aparece hoy no como un punto periférico, sino como una plaza que la Justicia mira con atención creciente.
El caso encendió una alarma que excede a esta red puntual: detrás de supuestas agencias, castings o promesas de fama, las redes sociales pueden convertirse en una puerta de entrada para delitos gravísimos.




