El reclamo por un régimen especial para Misiones empezó a mostrar, esta vez, números concretos sobre la mesa. La propuesta, impulsada desde la provincia, apunta a corregir una asimetría fiscal que desde hace años golpea la competitividad local: Misiones aporta como una de las economías más fuertes del país, pero recibe recursos muy por debajo de ese peso relativo. Bajo esa premisa, el planteo no se presenta como un privilegio, sino como una herramienta para equilibrar condiciones y evitar que más recursos sigan yéndose fuera del territorio.
Entre los datos que se ponen como base del pedido, aparece uno de los más sensibles: Misiones aporta el 31% de la recaudación de todo el NEA, pero recibe solo el 21% por coparticipación. Esa brecha de 10 puntos en contra es la que sostiene el argumento central del régimen diferencial. La provincia, según este enfoque, produce, recauda y empuja actividad, pero no logra retener en su economía una parte proporcional de ese esfuerzo.
Misiones aporta el 31% de la recaudación de todo el NEA, pero recibe solo el 21% por coparticipación.
El impacto más visible de las medidas propuestas estaría en el consumo diario. La exención del IVA permitiría una reducción directa de hasta el 25% en góndola. Traducido en términos simples: una compra de $10.000 podría pasar a costar alrededor de $7.900. En una economía doméstica golpeada por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, el dato no es menor: el alivio sería inmediato sobre el bolsillo del consumidor.
La exención del IVA permitiría una reducción directa de hasta el 25% en góndola.
Otro punto central está en los combustibles. La eliminación total del ITC, el impuesto a la transferencia de combustibles, implicaría un ahorro estimado de $15.200 por cada tanque lleno. En una provincia atravesada por largas distancias, alto costo logístico y dependencia del transporte, esa reducción no impactaría solo en el automovilista, sino en toda la cadena comercial y productiva.
La eliminación total del ITC, el impuesto a la transferencia de combustibles, implicaría un ahorro estimado de $15.200 por cada tanque lleno
La propuesta también incluye una alícuota 0% para servicios como luz e internet. Allí el informe pone otro ejemplo concreto: una factura de $50.000 podría bajar a unos $39.500. El planteo busca mostrar que el régimen especial tendría efectos tangibles en los gastos corrientes de hogares, comercios y pequeñas empresas, no solo en grandes números macroeconómicos.
En materia de inversión, el esquema proyecta una baja de la alícuota de Ganancias del 35% al 15%, lo que inyectaría unos $530.000 millones anuales directamente al sector productivo misionero. A eso se suma la eliminación del impuesto al cheque, con la expectativa de recuperar hasta un 10% del margen neto para cadenas clave como la yerba, el té y la madera. En otras palabras, no se trata solo de bajar precios, sino también de liberar recursos para reinversión, empleo y competitividad.
Inversión, el esquema proyecta una baja de la alícuota de Ganancias del 35% al 15%, lo que inyectaría unos $530.000 millones anuales directamente al sector productivo misionero.
Así, el régimen especial que reclama Misiones empieza a dejar de ser una consigna política abstracta para transformarse en una hoja de impacto económico concreto. La idea que resume el planteo es sencilla: si la provincia produce, recauda y sostiene una parte importante de la economía regional, el esfuerzo también debería quedarse en casa.






