El equipo del Parque Nacional Iguaçú realizó en la mañana del miércoles 15 una limpieza especial en las cascadas, aprovechando que el caudal se encontraba en 500 mil litros por segundo, un volumen menor al promedio habitual de 1,5 millones.
Esta reducción permitió acceder a sectores donde se acumulan monedas arrojadas por visitantes, pese a que la práctica está prohibida.
Las autoridades brasileñas remarcaron que arrojar monedas en las Cataratas no solo constituye una falta de respeto hacia el Patrimonio Natural Mundial, sino que además resulta dañino para el ecosistema.

A pesar de la presencia de carteles y campañas de concientización, el comportamiento se repite con frecuencia, obligando a realizar limpiezas periódicas.
La cantidad recolectada suele ser significativa y, una vez retirada, se destina a instituciones sociales y educativas, además de proyectos de educación ambiental y acciones de reforestación con plántulas.

El operativo de este miércoles volvió a poner en evidencia la necesidad de reforzar la conciencia ambiental entre los visitantes: las Cataratas no necesitan monedas para cumplir deseos, sino respeto y cuidado para garantizar su conservación.




