El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) avanzó con una profunda reestructuración interna al eliminar más de 600 servicios técnicos que formaban parte de su cartera de prestaciones, en el marco de un proceso de revisión orientado a redefinir su funcionamiento y su alcance dentro del sistema productivo argentino.
Según se informó, la decisión se basa en un relevamiento que detectó que una parte importante de esos servicios tenía baja o nula demanda, o bien ya era ofrecida por el sector privado, lo que generaba superposición de funciones y un uso limitado de recursos públicos.
El Inti es un organismo clave en el desarrollo industrial del país, ya que históricamente brinda asistencia técnica, ensayos de laboratorio, certificaciones de calidad y servicios de metrología a empresas de distintos rubros, especialmente pymes que no siempre cuentan con infraestructura propia para esos controles.
Con este recorte, el organismo busca concentrar su actividad en áreas consideradas estratégicas, priorizando aquellos servicios que tengan mayor impacto en la industria y en la competitividad productiva, mientras se dejan de lado prestaciones que quedaron obsoletas o con escasa utilización.
La medida, sin embargo, abre un debate sobre el rol del Estado en el desarrollo industrial, ya que distintos sectores advierten que la reducción de servicios podría afectar la capacidad de acompañamiento técnico a empresas más pequeñas o a economías regionales que dependen del Inti para acceder a controles de calidad.
En este contexto, la reestructuración del Inti se inscribe en una política más amplia de revisión del gasto y reorganización de organismos públicos, mientras se espera ver cómo impactará en la relación entre el Estado, la industria y el sector privado en el mediano plazo.




