El servicio de atención médica de los afiliados del Pami enfrenta un nuevo foco de conflicto tras el inicio de un paro nacional de 72 horas por parte de los médicos de cabecera, en rechazo a un cambio en el sistema de honorarios que ya genera impacto en la atención y reprogramación de turnos.
La medida fue convocada por la APPAMIA, que denuncia que la resolución 1107/2026 implica un recorte en los ingresos y fue aplicada sin consenso con el sector. Según los profesionales, la modificación “desfinancia la práctica médica” y pone en riesgo la continuidad del servicio.
El punto central del conflicto es el nuevo esquema de pagos. Hasta ahora, los médicos cobraban un sistema mixto que incluía un monto fijo por afiliado y adicionales por consultas, visitas domiciliarias y otras prestaciones. Con la nueva normativa, esos adicionales fueron eliminados y reemplazados por un único pago por cápita.
Desde el PAMI defienden la decisión y aseguran que no se trata de un ajuste, sino de una reestructuración que incrementa el ingreso fijo y busca ordenar el sistema. Según datos oficiales, un médico con 800 afiliados pasaría a cobrar alrededor de $1,6 millones mensuales, lo que representa un aumento del 121%.
Del lado de los profesionales, la lectura es opuesta. Sostienen que el nuevo modelo no contempla la intensidad real del trabajo médico y que se paga lo mismo sin importar la cantidad de consultas que realice cada paciente. “Se desvaloriza la práctica médica y se vuelve inviable sostener la atención como hoy está planteada”, advirtieron.
El paro ya genera efectos concretos en la atención: se reprograman turnos en todo el país, aunque se mantiene la atención de urgencias. En medio de posiciones enfrentadas, el conflicto abre un escenario de incertidumbre sobre la continuidad y organización de la cobertura médica para millones de afiliados.




