Marlene Panasowicz, paciente del Centro de Obesidad y Admisiones, relató cómo la cirugía bariátrica transformó su vida y el largo proceso que debió atravesar para llegar al quirófano. “Es un cambio de vida en todos los sentidos. Mucha gente te ve flaca y te pregunta qué hiciste, pero no ven el detrás: el acompañamiento del equipo, el esfuerzo personal y los cambios de hábitos”, explicó.
El tratamiento comenzó en abril de 2022, con una admisión que incluyó consultas con nutricionista, médico clínico, cirujano y psicóloga. Tras un año de preparación, Marlene fue operada el 18 de julio de 2023. Ingresó con 106 kilos y hoy, dos años y nueve meses después, pesa 68.
La paciente subrayó que la cirugía no es un punto final, sino el inicio de un compromiso permanente.
“La obesidad es una enfermedad crónica. No podés dejar de hacer las actividades, porque el tejido adiposo tiene memoria y tiende a volver. Es una pelea de cada día”, señaló.
El cambio impactó en su vida laboral y persona Como enfermera, ahora puede desempeñarse con mayor energía, caminar sin agitarse y subir escaleras con facilidad. También destacó la mejora emocional: “Estoy más activa, más contenta”.
Para ella, el aprendizaje más importante fue la organización: respetar horarios de comida, descanso y actividad física.
“Lo fundamental es aprender a ser organizados. Comer al menos cuatro veces al día y sostener hábitos saludables”, concluyó.
Este testimonio refleja cómo la lucha contra la obesidad requiere un abordaje integral y constante, donde la cirugía es solo una parte de un proceso que involucra disciplina, acompañamiento médico y cambios profundos en el estilo de vida.




