El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a quedar en el centro de la escena tras reconocer que la inflación podría volver a acelerarse en marzo. Sin embargo, lejos de encender alarmas, buscó bajar el tono del diagnóstico con una frase que ya genera polémica: “no hay estanflación”. El contraste entre una posible suba de precios y su mirada optimista sobre la economía abre un nuevo capítulo en el debate sobre el rumbo del Gobierno.
Caputo atribuyó el posible repunte inflacionario a factores externos, especialmente el impacto de la guerra en el escenario internacional, y aseguró que se trata de un fenómeno transitorio. A contramano de las advertencias de analistas y economistas, defendió que la actividad económica, el consumo y el crédito se mantienen en niveles altos, e incluso habló de “récords” en algunos indicadores.
Pero el tono del ministro no se quedó solo en lo técnico. En declaraciones que sumaron tensión, apuntó directamente contra los medios y la oposición, al sostener que existe una intención de instalar un escenario de crisis que, según él, no se condice con los datos. “El periodismo nos declaró la guerra”, lanzó, en una frase que rápidamente amplificó la grieta y generó repercusiones en distintos sectores.
Mientras tanto, voces críticas como la de Carlos Melconian salieron a cuestionar el enfoque oficial y a poner en duda la solidez del plan económico. Con una inflación que podría volver a tomar impulso y una actividad que muestra señales mixtas, el debate de fondo sigue abierto: ¿se trata de un rebote pasajero o del inicio de un escenario más complejo que el Gobierno intenta minimizar?




