En el segmento Activa Evolución de Cadena de Noticias, la licenciada en nutrición Florencia Silva (MP 670) dialogó con la licenciada Viviana Contreras (MP 296) sobre el funcionamiento de los riñones, los factores de riesgo y las medidas de prevención. Durante la entrevista, se desarrollaron los principales ejes vinculados a la salud renal, con foco en la detección temprana de síntomas, el impacto de enfermedades de base y el rol de la alimentación en cada etapa. También se abordaron los tratamientos disponibles en casos avanzados y la importancia de evitar prácticas que puedan generar daño.
Contreras explicó que los riñones cumplen múltiples funciones en el organismo, más allá de la eliminación de desechos. “Cumplen la función de formar la orina para eliminar las toxinas que el cuerpo no utiliza”, señaló. Además, indicó que “producen una hormona llamada eritropoyetina, que interviene en la formación de glóbulos rojos, y activan la vitamina D3 para mantener la mineralización ósea”, al tiempo que participan en la regulación de la presión arterial y el equilibrio de líquidos y electrolitos.

En cuanto a los signos de alerta, la especialista remarcó la importancia de observar cambios en el organismo que pueden indicar un mal funcionamiento renal. “Cuando vemos espuma en la orina puede haber pérdida de proteínas, principalmente albúmina”, explicó. También mencionó que “la orina oscura puede indicar presencia de sangre”, junto con otros indicadores como el aumento en la frecuencia urinaria, especialmente durante la noche, y la aparición de edemas en piernas y tobillos.
Sobre la evolución de la enfermedad, detalló que existen distintos niveles de progresión. “Los estadios van de 1 a 5 y lo ideal es intervenir en los primeros para frenar el avance”, afirmó. En ese sentido, advirtió que “cuando el paciente llega a un estadio 5, requiere terapia de soporte renal”, y explicó:

La diálisis se indica cuando el riñón filtra menos de lo normal y ya no puede cumplir su función”.
En relación a la alimentación, Contreras señaló que es un componente clave tanto en la prevención como en el tratamiento. “Se recomienda una alimentación sin sal y con control de proteínas, ya que el exceso puede acelerar el daño renal”, indicó. También agregó que:
Es importante priorizar alimentos frescos, como frutas, verduras y legumbres, y evitar ultraprocesados, bebidas artificiales y productos con alto contenido de sodio, potasio y fósforo”.

Finalmente, destacó la importancia de los controles médicos y el acompañamiento profesional. “Aconsejo realizar un laboratorio completo una vez al año, que incluya análisis de sangre y orina”, expresó. Además, subrayó: “Es fundamental no automedicarse, ya que algunos fármacos como los antiinflamatorios pueden generar daño renal, y siempre se debe consultar con un profesional para un seguimiento adecuado”.




