Los aumentos en nafta y gasoil se aceleran y convierten una acción cotidiana en un gasto cada vez más difícil de sostener. En algunos casos, completar el tanque ya exige cifras récord.
Cargar combustible dejó de ser un trámite rutinario para transformarse en un verdadero desafío económico. Hoy, llenar un tanque de 55 litros con nafta súper cuesta entre $108.000 y $109.945, con precios por litro que ya rozan los $2.000.
El salto es inmediato y palpable: en apenas semanas, el costo subió entre $6.000 y $8.000, marcando una nueva presión sobre el bolsillo de los automovilistas.
Pero el golpe es aún más fuerte en los combustibles premium. En ese segmento, completar el mismo tanque ya supera los $122.000 en varias estaciones, consolidando una brecha cada vez más marcada entre las distintas calidades.
El escenario se vuelve directamente crítico para quienes utilizan vehículos diésel. En el caso de camionetas con tanques de 80 litros, cargar gasoil premium demanda cerca de $186.000, acercándose peligrosamente a la barrera de los $200.000.
Así, el costo de movilidad escala sin freno y se convierte en uno de los gastos más pesados del mes. Cada aumento no solo impacta en el usuario particular, sino que también presiona sobre toda la cadena de precios, desde el transporte hasta los productos de consumo diario.
En un contexto económico ajustado, llenar el tanque ya no es solo cargar combustible: es, para muchos, redefinir prioridades.





