Un curioso episodio ocurrió en el puente internacional Posadas–Encarnación el pasado 11 de marzo, cuando una jefa de turno de la Aduana incautó un cachorro de raza Pomerania a una pareja paraguaya que intentaba ingresar al país sin la documentación sanitaria exigida por SENASA.
La funcionaria ordenó el secuestro del animal por “razones administrativas”, pero en lugar de seguir el protocolo oficial, lo trasladó a su domicilio particular. Tras la denuncia de los dueños, una investigación interna confirmó que el perro se encontraba en la casa de la agente.
El cachorro fue recuperado y devuelto a sus propietarios. La Dirección General de Aduanas pidió disculpas públicas y dispuso la remoción inmediata de la funcionaria, quien ahora enfrenta una denuncia penal presentada por Gendarmería Nacional, además de actuaciones disciplinarias internas.
El caso generó fuerte repercusión en redes sociales, donde publicaciones en Instagram y Facebook difundieron la situación y cuestionaron el accionar de la agente.
Este incidente expone la necesidad de reforzar los controles internos en organismos de frontera y garantizar que los procedimientos se ajusten estrictamente a la normativa vigente, evitando abusos de autoridad y afectaciones a los derechos de los ciudadanos.
Para ingresar mascotas como perros y gatos a la Argentina, SENASA exige documentación sanitaria oficial: Certificado Veterinario Internacional (CVI) o Pasaporte legalizado, con vacunas y controles vigentes. Sin estos requisitos, el animal no puede cruzar la frontera.
Cuadro explicativo con el protocolo oficial:


Puntos clave
- Sin CVI o pasaporte oficial, el animal no puede ingresar.
- El documento debe estar emitido por la autoridad veterinaria del país de origen y refrendado antes del viaje.
- SENASA controla en frontera y puede retener o devolver al país de origen a la mascota si no cumple los requisitos.
Este protocolo busca prevenir la propagación de enfermedades y garantizar la seguridad sanitaria en Argentina.




