En el programa Espacio Wellness, la conductora Luciana Amado Siry dialogó con el médico nutriólogo Daniel Mussi sobre el crecimiento del uso de inyecciones para bajar de peso, un tratamiento que en los últimos meses ganó presencia en redes sociales y consultas médicas. Durante la entrevista, el especialista explicó cómo funcionan estos medicamentos, quiénes pueden acceder a ellos y por qué es necesario realizarlos bajo supervisión profesional. “Hoy vemos que estos tratamientos subcutáneos están muy de moda en Argentina y en Paraguay”, señaló.
Mussi explicó que se trata de medicamentos que se aplican por vía subcutánea y que actúan sobre el sistema digestivo y el sistema nervioso. “Estas medicaciones hacen que se produzcan hormonas que trabajan a nivel del cerebro y generan una disminución de la ansiedad por comer”, indicó. También explicó que los fármacos enlentecen el tránsito digestivo, lo que provoca que los alimentos permanezcan más tiempo en el estómago y el intestino.
El especialista señaló que estos tratamientos forman parte del abordaje de la obesidad, considerada una enfermedad crónica. Según explicó, los medicamentos pueden contribuir a mejorar distintos indicadores de salud.
Además de disminuir el apetito, observamos que los niveles de glucosa en sangre también van mejorando, así como las cifras de presión arterial”, sostuvo.
Sin embargo, el médico advirtió sobre el uso sin supervisión médica, una práctica que se observa con frecuencia debido a la difusión de estos tratamientos en redes sociales. “Es fundamental tener un control médico previo porque hay ciertas contraindicaciones o complicaciones que pueden aparecer durante el tratamiento”, afirmó. También mencionó que algunas personas presentan efectos digestivos como náuseas o diarrea y que existen riesgos mayores en pacientes con determinadas condiciones médicas.
En ese sentido, explicó que no todas las personas pueden utilizar estos medicamentos y que existen criterios específicos para indicarlos. “Para usar un análogo de GLP-1 hay que cumplir una de dos condiciones: tener diagnóstico de obesidad o tener sobrepeso con una enfermedad asociada como hipertensión, diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina”, detalló. El diagnóstico suele basarse en el índice de masa corporal y en la evaluación clínica del paciente.
El especialista también remarcó que el tratamiento farmacológico debe estar acompañado por cambios en el estilo de vida.
Una pérdida de peso donde hay caída de masa muscular es una pérdida de peso insalubre”, explicó. Por ese motivo, indicó que el plan de tratamiento incluye alimentación adecuada, consumo suficiente de proteínas y actividad física para preservar la masa muscular.
Durante la entrevista, Mussi compartió además su experiencia personal vinculada con la obesidad. “Yo tenía 150 kilos y viví con obesidad desde la infancia”, relató. Según contó, inició tratamientos médicos y logró bajar 60 kilos, un proceso que, dijo, también implicó modificar hábitos. “El resultado real no está en los primeros kilos que se pierden, sino en lo que ocurre con el paciente a largo plazo”, concluyó.




