En Cadena de Noticias, el secretario general de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Pedro Darío Zapata, se refirió a la circulación de contenidos en redes sociales que ponen en duda la calidad de la yerba mate y sus posibles efectos en la salud. El funcionario abordó el tema desde una perspectiva científica y pidió analizar el origen de la información antes de darla por válida. “¿Cuáles son las fuentes? ¿Cómo se genera eso que se está comentando? ¿Cuáles son los fundamentos que tiene?”, expresó durante la entrevista.
Zapata sostuvo que el escenario actual está atravesado por fenómenos vinculados a la posverdad, donde datos sin respaldo técnico pueden instalarse como ciertos. “Cualquier información que aparece en los medios o en las redes, que por ahí no tiene suficiente fundamento, la tomamos como si fuese una verdad”, indicó. En ese sentido, remarcó la importancia de consultar a investigadores y profesionales especializados antes de compartir o validar afirmaciones vinculadas a alimentos de consumo masivo como la yerba mate.

En relación con el proceso productivo, explicó que la industria yerbatera cuenta con controles destinados a detectar posibles contaminantes derivados de la maquinaria o del secado. “La mayoría de los establecimientos tienen controles para ver otras partículas metálicas que puedan aparecer en las máquinas”, señaló. También aclaró que esos residuos, cuando aparecen, suelen eliminarse en etapas posteriores del procesamiento industrial antes del envasado.
Sobre los planteos que vinculan el consumo de yerba mate con cólicos o acidez, indicó que se trata de fenómenos que no pueden atribuirse de manera lineal al producto.
Hay un montón de situaciones, como el estrés o la ansiedad, que pueden cambiar tu reacción frente a un alimento como es la yerba mate”, afirmó. Además, mencionó que influyen factores como la temperatura del agua, la cantidad ingerida y la condición fisiológica de cada persona.
Durante la entrevista, el funcionario también explicó el proceso de transición que atraviesa el sector agropecuario en relación con el uso de insumos. Diferenció los agroquímicos tradicionales de los bioinsumos, que utilizan microorganismos como hongos y bacterias para el control de plagas. “Los bioinsumos son insumos agrícolas que buscan controlar plagas sin usar químicos detrás y usando elementos disponibles en la biología”, detalló.

Precisó que estos productos deben cumplir con estudios de inocuidad antes de su aprobación por parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). “Te piden pruebas de que no afecten a mamíferos, aves o insectos polinizadores”, explicó. Según señaló, los bioinsumos presentan menor persistencia en el ambiente y forman parte de una estrategia orientada a reducir residuos en suelo y agua.
Consultado sobre el contexto regulatorio, Zapata reconoció que se modificaron algunos mecanismos de control en el sector agro. “Algunas de esas legislaciones se dieron de baja”, manifestó, y advirtió que la reducción de exigencias puede impactar en la trazabilidad de calidad. En ese marco, mencionó la intervención del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) en la defensa de estándares vinculados a la producción y comercialización.

Finalmente, destacó el rol de la universidad pública en la generación de conocimiento aplicado al sector yerbatero. Desde la UNaM, en articulación con institutos de investigación y organismos científicos, se desarrollan proyectos vinculados a bioinsumos, bioprocesos y control de calidad. “La idea es obtener resultados para poder transferirlos al sector socioproductivo regional”, concluyó.




