En el bloque Conexiones, la conductora Romina Rivero charló con el empresario obereño Claudio Casco, quien celebró los 50 años de Tienda Sil-Mar y presentó su nuevo emprendimiento comercial, Galería Amelia. Durante la entrevista, abordaron la historia de la firma familiar, el desarrollo del paseo comercial de 54 locales en el centro de la ciudad, el contexto económico actual, los reclamos vinculados al acceso al crédito y la identidad productiva de Oberá en un escenario marcado por la retracción del consumo.
Casco recordó que Sil-Mar fue fundada en 1975 y adquirida por su padre en 1979, consolidándose en el rubro textil, zapatería y colchonería. “En febrero cumplimos 50 años. Es un privilegio y también una responsabilidad”, expresó. Señaló que la empresa pasó por distintas etapas económicas del país y que desde hace dos décadas está bajo su conducción junto a su esposa.

Al repasar la trayectoria familiar, explicó que atravesaron crisis que obligaron a reestructurar el negocio. “Llegamos a un momento en que tuvimos que vender nuestros autos, nuestra casa y empezar de cero”, afirmó. También mencionó que su padre sufrió un ACV a los 55 años y, tras un período de recuperación, volvió a ponerse al frente de la firma.
Si en ese momento hubiésemos pensado que era el final, no sé dónde estaríamos hoy”, sostuvo.

En cuanto al nuevo proyecto, detalló que Galería Amelia conecta las calles José Ingenieros y Jujuy, en pleno centro de Oberá, y contará con 54 locales distribuidos en distintas etapas. “Es una galería que va de calle a calle. En esta etapa tenemos 10 locales habilitados y el 85% ya está alquilado”, indicó. Precisó que el emprendimiento incluye propuestas comerciales y gastronómicas, además de una terraza en un segundo nivel destinada a un patio cervecero.

Sobre la planificación del espacio, explicó que la intención es ofrecer una propuesta integral. “Tratamos de hacer un proyecto similar a un mini shopping, con distintos rubros para que la familia encuentre un punto de encuentro”, señaló. Agregó que aún restan sectores por habilitar y que el desarrollo continuará durante los próximos meses.
Al analizar el presente económico, el empresario sostuvo que el comercio atraviesa un período de retracción. “Estamos en un momento difícil. Todo el mundo vende menos”, afirmó. Consideró que la situación de las actividades productivas de la región, como la yerba, el té y la madera, repercute directamente en la dinámica comercial de la ciudad.

En ese marco, planteó cuestionamientos al sistema financiero, especialmente en relación con el acceso al crédito. “El banco hipotecario me dio dos créditos, el banco macro me dio tres, pero el Banco Nación no me dio ninguno”, expresó. Indicó que presentó documentación para solicitar financiamiento y que no obtuvo respuesta. “Trabajamos una semana entera para presentar la carpeta y hasta hoy no me llamaron”, agregó.

Finalmente, se refirió a la identidad social y económica de Oberá, marcada por la inmigración y el trabajo familiar. “Hay un espíritu inmigrante de venir sin nada y pelearla”, manifestó. En ese sentido, sostuvo que la ciudad mantiene una cultura emprendedora y concluyó: “Oberá tiene ese empuje de pegar el tropezón y levantarse”.




