En el bloque Ambiente, Sociedad y Sustentabilidad, la conductora Sonia Weisheim dialogó con el psicólogo, psicoanalista y psicólogo forense Rubén Mieres sobre el impacto de los factores ambientales en la salud mental. Durante la entrevista abordaron las condiciones edilicias, el clima laboral, el contexto económico y las transformaciones sociales como elementos que inciden en el bienestar psíquico al comenzar el año institucional.
Mieres explicó que, según la Organización Mundial de la Salud, la salud mental es “un estado de bienestar”. Sin embargo, señaló que ese estado puede alterarse por múltiples factores.
Este estado de bienestar se puede ver modificado por cualquier situación, tanto del ambiente laboral como del medioambiente”, afirmó.

El especialista remarcó que las condiciones edilicias influyen directamente en el desempeño. “Si trabajás en un lugar donde faltan recursos, donde no hay luz o no cierran las puertas, eso ya es un elemento estresor”, sostuvo. Indicó que estos factores generan incomodidad tanto en los trabajadores como en quienes reciben atención, lo que impacta en el clima institucional.
En relación con el ámbito educativo, Mieres se refirió al síndrome de burnout en docentes. “Muchos llegan a fin de año con lo que se conoce como cerebro quemado”, expresó. Señaló que en el nivel medio se concentran conflictos vinculados a intereses diversos dentro de la institución, exigencias familiares y cambios normativos que afectan la dinámica escolar.

También planteó que los cambios sociales influyen en la convivencia. Citó conceptos del sociólogo Zygmunt Bauman sobre la “sociedad líquida” para explicar la falta de compromiso en distintos ámbitos.
Hoy no hay compromiso de nada en el contexto social, y eso se traslada a las instituciones”, indicó.
En cuanto a las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial, advirtió sobre la sobrecarga laboral y la presión económica. “Hay una cantidad de gente que se está yendo de baja por los salarios y por la presión que hay”, señaló. Según explicó, el conflicto social y la situación económica funcionan como factores que incrementan el estrés y pueden derivar en afecciones psicológicas.

El entrevistado también abordó el impacto del cambio climático y las altas temperaturas. “La temperatura influye en las hormonas y en la conducta”, sostuvo. Indicó que las condiciones ambientales, sumadas a las dificultades económicas, generan irritabilidad y afectan la convivencia social.

Finalmente, Mieres señaló la importancia de la prevención. “El estrés es necesario para la vida cotidiana, pero cuando es excesivo genera enfermedad”, explicó. Entre las recomendaciones mencionó la actividad física, el descanso adecuado y la consulta terapéutica. “La terapia siempre es preventiva”, concluyó.




