En la costanera de Posadas, un hecho generó sorpresa y malestar entre los vecinos y fieles: la ermita de la Virgen Schoenstatt, ubicada en la plazoleta del barrio San Juan Bautista, fue cerrada con candado.

Según trascendió, la decisión fue tomada por un vecino con el objetivo de evitar que el espacio se transformara en un lugar de consumo de estupefacientes y otras prácticas consideradas contrarias a las buenas costumbres. Sin embargo, la medida dejó sin acceso a quienes concurrían habitualmente para rezar y mantener viva la devoción mariana.
El sitio, emplazado entre las avenidas Trincheras de San José, Marconi y López Torres, es un punto de referencia para la comunidad católica de la zona. La imposibilidad de ingresar generó reclamos de los fieles, que consideran que el cierre afecta directamente la práctica religiosa y la identidad del barrio.

La situación abre un debate sobre el uso de los espacios públicos, la seguridad y la convivencia comunitaria. Mientras algunos vecinos respaldan la medida como forma de preservar el lugar, otros piden alternativas que permitan garantizar tanto el cuidado del espacio como el acceso libre para la oración.




