El capellán de la Policía de Misiones, Marcos José Szyszkowski, habló en Cadena de Noticias y se refirió a la situación que atraviesan efectivos de la fuerza tras los recientes casos en los que dos oficiales se quitaron la vida en Santo Pipó, ocurridos en un corto período de tiempo. Durante la entrevista, planteó la necesidad de revisar los mecanismos de acompañamiento institucional y afirmó que existe un contexto de presión que impacta en la salud mental del personal.
En ese marco, señaló que en los últimos cinco meses se registraron dos casos de suicidio en esa localidad. “Acá en Santo Pipó tuvimos dos casos en cinco meses. Es demasiado”, expresó. También indicó que, según datos extraoficiales que maneja, hubo “35 o 37 casos en el último tiempo” dentro de la fuerza a nivel más amplio, aunque aclaró que no se trata de cifras oficiales.
Szyszkowski sostuvo que uno de los principales obstáculos es la dificultad para hablar dentro de la institución. “Cuando quieren hablar, los estigmatizan, los señalan”, afirmó. En ese sentido, agregó: “Aquel que quiere ir al psicólogo es el loquito”. Según explicó, esta percepción genera que muchos efectivos eviten solicitar asistencia profesional por temor a consecuencias en su carrera.
El sacerdote indicó que la problemática no puede reducirse a una cuestión salarial. “No es solamente lo económico, es multifactorial”, manifestó. En su análisis, intervienen factores laborales, personales y contextuales que, combinados, generan un escenario complejo.
Hay una situación de presión y de estrés que termina pasando esto”
Durante la entrevista, también hizo referencia a mensajes que recibió luego de publicar su número de contacto. “Todos con el mismo planteo de que no tienen con quién hablar”, señaló. Según relató, algunos efectivos le expresaron que cuando intentaron plantear situaciones personales o laborales “los sancionaron” o “les pasaron disponibilidad”, lo que, a su entender, profundiza el silencio.
Szyszkowski planteó la necesidad de generar espacios institucionales donde el personal pueda expresarse sin temor. “Generar espacios donde el camarada pueda hablar sin ser juzgado y sin ser etiquetado habla de una sanidad institucional”, sostuvo. Además, remarcó que quienes ejercen cargos de conducción deben asumir un rol activo en ese proceso: “El que manda tiene que saber que el poder es un servicio”.
Finalmente, el capellán reiteró que continuará disponible para acompañar a quienes lo necesiten y pidió que se adopten medidas concretas. “La policía necesita nuestra ayuda”, afirmó. También expresó: “Espero que aquellos que tengan que tomar cartas en el asunto lo hagan y lo hagan de verdad y con conciencia”, al cerrar su participación en el programa radial.




