El sacerdote Carlos Viera, párroco de la Inmaculada Concepción de Posadas, dialogó con Cadena de Noticias sobre el debate legislativo impulsado por el gobierno de Javier Milei para reducir la edad de imputabilidad penal en Argentina. Viera afirmó que “no es la solución, sino que la solución va por otro lado” y sostuvo que es necesario abordar las causas profundas de la violencia juvenil.
Durante la entrevista, Viera explicó que muchos de los problemas que llevan a los jóvenes a delinquir se originan en la pérdida de valores fundamentales, la educación y el respeto a las instituciones.
Hemos perdido los valores, hemos perdido la educación, hemos perdido muchas cosas y esto es causal de tener que ahora querer restringir algunas cosas”.
El sacerdote criticó las soluciones rápidas y parciales, al afirmar que bajar la edad penal constituye un parche que no resuelve el problema de fondo. “Le vas a bajar la edad al chico de 13 y cuando le corras el de 13 va a delinquir el de 12 o el de 11. ¿Qué vas a hacer?”, planteó, indicando que estas medidas solo desplazan el problema hacia edades más jóvenes.
Viera destacó la importancia de la familia y la educación como pilares de la prevención de la violencia. “Trastocamos la familia, trastocamos la educación, trastocamos bases fundamentales, y ¿qué querés que te salga algo bueno? Y bueno, este es el resultado de trastocar aquello”, indicó, señalando la necesidad de reforzar estos espacios para la formación de los jóvenes.
El sacerdote también subrayó la relevancia de la presencia del Estado en la prevención del delito y la contención de los adolescentes. “El Estado tiene que estar presente en la parte que le corresponde, generando políticas públicas a futuro que modifiquen de fondo esta realidad”, dijo, y agregó que solo de esta manera se podrán establecer soluciones sostenibles.
Asimismo, Viera mencionó la dimensión espiritual como factor clave en la formación de los jóvenes. “La vida espiritual es muy importante, pero no buscar en la desesperación lo mágico, sino lo real, a lo que hace al alma”, afirmó, resaltando la necesidad de recuperar la interioridad y los valores como guía para la conducta.
Finalmente, Viera concluyó que la violencia juvenil requiere un abordaje integral y de largo plazo, que combine educación, familia, Estado presente y desarrollo espiritual. “Trabajar sobre el problema, no poner el parche en el resultado”, señaló, reafirmando la postura de la Iglesia frente a la discusión legislativa sobre la imputabilidad de los menores.




