La muerte de Emanuel Leguizamón este lunes en Santa Cruz pone fin a una carrera arbitral que estaba en plena etapa de proyección nacional. A los 24 años, el joven pampeano ya ostentaba el título de árbitro profesional de la AFA, tras haberse formado en la Escuela de Árbitros de la Liga Cultural.

En el ambiente del fútbol pampeano, Leguizamón era reconocido por su seriedad dentro del campo de juego. No buscaba el protagonismo excesivo, una característica que le permitió manejar partidos de alta tensión en el Torneo Regional Federal Amateur, como el cruce de ida entre Boxing Club y La Amistad en Río Gallegos, donde se desempeñó como cuarto árbitro apenas horas antes del siniestro.
La muerte del joven juez se produjo mientras cumplía con la logística habitual de los colegiados del interior, quienes deben afrontar traslados de miles de kilómetros para cumplir con sus designaciones. Esta vez, el regreso a Santa Rosa quedó trunco en el kilómetro 1860 de la Ruta 3. Con su partida, la Liga Cultural pierde a uno de sus proyectos más firmes en el escalafón arbitral, un profesional que, a pesar de su juventud, ya había logrado insertarse en la estructura oficial de la Asociación del Fútbol Argentino. (TN)
Las condolencias del club posadeños Bartolomé Mitre





