Los problemas de pago en los préstamos y tarjetas de crédito volvieron a incrementarse por las altas tasas de interés que afrontan los usuarios. El Banco Central informó que el porcentaje de mora entre los créditos personales fue de 11%, un número que no tiene antecedentes en la serie histórica que presentó la autoridad monetaria. Y los casos de problema con las tarjetas de crédito se sextuplicaron en el transcurso de un año.
El BCRA publicó este viernes su Informe sobre Bancos, con información actualizada hasta noviembre. En ese reporte detalló el estado de los balances de las entidades financieras y mencionó el estado de lo que se denomina «calidad de cartera», es decir qué tipo de irregularidad tienen los préstamos dados tanto a hogares como a empresas.
Ese mes el ratio de irregularidad del crédito al sector privado subió 0,7 puntos porcentuales y alcanzó el 5,2% a nivel sistémico. El aumento reflejó un deterioro en la calidad de la cartera, con diferencias marcadas entre familias y empresas.
En el caso de los préstamos a hogares, la mora escaló al 8,8%, impulsada principalmente por el desempeño de las asistencias destinadas al consumo. El dato sugiere una mayor presión financiera sobre los hogares en un contexto de ingresos reales ajustados y encarecimiento del crédito.
De acuerdo a información detallada publicada por la autoridad monetaria, entre los préstamos personales la irregularidad de pago llegó a 11%, el nivel más alto desde que empezó la serie en 2010. Y para el caso de las tarjetas de crédito, la cifra fue de 8,4%.
La comparación con un año atrás da cuenta de la aceleración en el deterioro del perfil crediticio entre las familias. En noviembre de 2024 las demoras en los pagos de créditos personales era de 3,4% y para las tarjetas de crédito era de 1,6%, lo que implica que se sextuplicó la cantidad de casos.
En el segmento corporativo, el indicador de irregularidad trepó al 2,3%, con incrementos en todos los sectores económicos. Aunque el nivel de mora empresarial se mantuvo por debajo del observado en los hogares, la suba generalizada evidenció un mayor estrés financiero en la actividad productiva.
Frente a este escenario, las entidades financieras ajustaron sus criterios de otorgamiento de préstamos. De acuerdo con la Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA, durante los dos últimos trimestres de 2025 se registró un endurecimiento de los condiciones, especialmente en el crédito a familias y a pequeñas y medianas empresas. El informe señaló que esta conducta respondió a una actitud prudencial ante el aumento del riesgo de crédito y la mayor probabilidad de incumplimientos.
Las mayores dificultades para familias y empresas en términos de crédito estuvieron explicadas por la suba en las tasas de interés que experimentó la economía durante los meses previos a las elecciones y en un contexto de corrida hacia el tipo de cambio y de dolarización de ahorros. También existió, durante el 2025, una marcada suba en la cantidad de crédito que demandaron tanto personas como empresas. (clarincom)




