Reconocida en redes sociales y vinculada a un caso judicial que sacudió a su familia en Santiago del Estero, la joven quedó en el centro de la atención pública tras el episodio ocurrido en Río de Janeiro
Agostina Páez, una abogada de 29 años nacida en Santiago del Estero, es investigada por la Justicia de Brasil tras ser acusada por insultos racistas en un bar de Ipanema, Río de Janeiro.

La policía local informó que el episodio ocurrió el miércoles pasado, cuando la joven se encontraba en el lugar con amigas. Tras una discusión por la cuenta, un trabajador del bar la denunció por gestos y expresiones racistas. Como consecuencia, las autoridades de Río de Janeiro le retuvieron el pasaporte y le colocaron una tobillera electrónica para que no pueda abandonar el país.
El caso generó fuerte repercusión en el país vecino y en redes sociales. La abogada fue identificada rápidamente como una influencer argentina, con más de 40 mil seguidores en su perfil de Instagram —que hoy aparece desactivado— y casi 80 mil en TikTok, donde su cuenta quedó en modo privado.
La joven es hija de Mariano Páez, un empresario del transporte en Santiago del Estero que en los últimos meses estuvo detenido por una denuncia de violencia de género.
El caso captó la atención de los medios provinciales y la exposición de Agostina en plataformas digitales la llevó a ser entrevistada en medios de su provincia y que fue excarcelado a mediados de diciembre pasado, curiosamente bajo monitoreo electrónico.
Aquella denuncia fue presentada por la ex del hombre, Estefanía Budán —también es abogada—, quien lo acusó de agresión y amenazas, aunque toda la familia Páez quedó involucrada en denuncias cruzadas, con Agostina como parte activa en la defensa de su hermana menor y en su propio resguardo judicial.
En declaraciones a El Liberal, Agostina sostuvo: “¿Yo qué culpa tengo de lo que haga mi papá? Yo no lo defiendo y que él pague lo que tenga que pagar”. En esa línea, aseguró que sufrió hostigamiento, amenazas y violencia digital por parte de Budán.
Así, remarcó que pidió a la Justicia medidas de protección para ella y su hermana, y que decidió hacer la denuncia cuando recibió un audio amenazante: “La última vez me mandó un audio amenazándome con publicar cosas mías, entonces decidí denunciarla”, afirmó la joven luego de que detuvieran a su padre, en los primeros días de noviembre.
La situación en Brasil dejó a Agostina otra vez en el centro de la atención mediática, esta vez en el marco de una causa por discriminación racial.
De acuerdo con la policía de Río de Janeiro, la investigación busca determinar la responsabilidad penal de la letrada argentina y se apoya en registros fílmicos y testimonios del personal del bar. Medios locales informaron que la Justicia brasileña mantiene una política de tolerancia cero frente a los actos de racismo y que la decisión de quitarle el pasaporte y colocarle una tobillera electrónica busca asegurar su permanencia en el país. El Ministerio Público evalúa si formaliza cargos por discriminación racial, lo que podría agravar su situación judicial.
Así las cosas, se esperan ahora novedades en su situación procesal. Según la prensa santiagueña, trascendió que Agostina debía regresar a esa provincia esta noche, junto a sus amigas. Ahora no descartan que sus familiares viajen al vecino país.
Entre las repercusiones del caso, se expresó una organización que agrupa a mujeres brasileñas radicadas en Argentina.
“Lo que hizo Agostina Péez en Río de Janeiro no es un ‘exceso’ ni una broma: es racismo. Imita a un hombre negro como si fuera un mono, lo insulta y lo deshumaniza. Este comportamiento es violento y tiene consecuencias legales en Brasil, donde la Justicia le retuvo el pasaporte y le impuso tobillera electrónica mientras responde por injuria racial”, explicaron en redes sociales.
Y manifestaron: “Como sociedad argentina, es fundamental decir con claridad que el racismo no nos representa y que ninguna persona, dentro o fuera del país, tiene derecho a humillar a otra por el color de su piel”. (Infobae.com)




