Según un estudio privado, ocho de cada diez argentinos aseguran que sus ingresos no lograron acompañar el aumento de la inflación en los últimos meses, una situación que impacta de manera directa en el consumo cotidiano y en la posibilidad de tomarse vacaciones.
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, que reveló que el 77,6 por ciento de los encuestados afirma que su salario perdió poder adquisitivo frente a la suba de precios. Este deterioro se refleja también en la autopercepción social: el 64 por ciento de la población se identifica actualmente como clase media baja o baja, evidenciando una presión sostenida sobre los ingresos reales a lo largo del año.
En cuanto a la evaluación de la economía nacional, el relevamiento muestra diferencias respecto a la experiencia personal. Mientras que un 55,3 por ciento considera que la situación económica del país es menos favorable que su propia realidad, la percepción general continúa marcada por la incertidumbre.
En este contexto, se destaca que a partir de enero de 2026 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) aplicará un nuevo sistema para el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La actualización incorporará cambios en la canasta de bienes y servicios y en las categorías del índice, con el objetivo de reflejar hábitos de consumo más actuales y alinearse con estándares internacionales. Los datos de enero se darán a conocer en febrero, mientras que la inflación de diciembre de 2025 será informada el 13 de enero bajo la metodología vigente.
Vacaciones más cortas y menor consumo
El sondeo de Zentrix también evidenció modificaciones en los hábitos de consumo durante las fiestas de fin de año. El 48,5 por ciento de los consultados anticipó que gastaría menos que en 2024, una tendencia que se reflejó en celebraciones más austeras, con menos productos o sustitución de artículos en función del presupuesto disponible.
De cara al verano, el 39,3 por ciento manifestó no contar con recursos suficientes para viajar. Entre quienes sí planean tomarse vacaciones, se observa una preferencia por estadías breves o destinos cercanos. “Con salarios que no alcanzan y precios percibidos como desalineados, el cierre del año encuentra a una porción creciente de la población ajustando consumos, postergando gastos y enfrentando mayores dificultades para llegar a fin de mes, en un clima generalizado de incertidumbre económica”, detalla el informe.
En la misma línea, otro relevamiento realizado por Bumeran indicó que el 46 por ciento de los trabajadores no se tomó días de descanso durante el año. La falta de recursos fue el principal motivo, aunque también influyeron cambios laborales, prioridades personales y problemas de salud.
Frente a este escenario, muchos empleados buscan alternativas. El 29 por ciento expresó preferencia por reducir la jornada laboral antes que tomarse vacaciones, mientras que el 22 por ciento optó por otros beneficios, entre los que se destacan un salario competitivo (44 por ciento), trabajo remoto (21 por ciento), incentivos económicos adicionales (15 por ciento), flexibilidad horaria (10 por ciento) y días libres ocasionales (6 por ciento).




